La lucha interna de nuestro cuerpo con la cabeza puede suponer un conflicto en todos los sentidos. Esta represión a la que llegamos con los años, por el solo hecho de estar inmersos en una sociedad como la actual, es la excusa perfecta para cuando no queremos admitir o aceptar algo. Si reparas en ello, muchas de las cosas que casan con la definición de represión emocional nos vienen dadas. Nos educan o enseñan a enfocar las cosas de tal modo que acabamos enfocados inevitablemente a sentir este ahogamiento de emociones y sentimientos, ya sea en mayor o menor medida.

Un mundo que da prioridad a mantenerse fuerte e inquebrantables a toda costa puede suponer una barrera muy grande para admitir que sentimos lo contrario. Y ni siquiera lo contrario, para admitir que estamos sintiendo algo, para no mostrar represión alguna. Por el contrario tratamos de ocultar todo y enviarlo bien al fondo de nuestro ser, escondido y sin molestar.

En esta línea, conocernos es una muy buena parte de la solución. Porque tarde o temprano todos sabemos que los sentimientos reprimidos acaban por salir a la luz. He aquí 10 claves para reconocer esa represión de la que estamos hablando y que puede estar afectándote.

Cuidar siempre de los demás

Esta actitud demuestra claramente lo sencillo que puede resultarnos ocuparnos de los sentimientos de otros antes que de los nuestros. Si empleas el tiempo en atender las crisis emocionales de tus seres queridos te hará sentir útil a la vez que te hará creer que lo tienes todo bajo control. Pero la realidad es que estás dejando de lado tus propios sentimientos.

Desaparecer por largos períodos de tiempo

De vez en cuando, aparecen emociones que no nos sentimos capaces de manejar. De este modo dejamos pasar semanas o incluso meses en los que llegas incluso a desaparecer de ciertas costumbres sociales. Y todo por evitar lidiar con determinados sentimientos.  Piensa que por muy hondo que mandes el sentimiento en cuestión no va a desaparecer como estás haciendo tú, resurgirá.

Estar continuamente ocupado

Si constantemente corremos de un compromiso a otro, dejamos de lado las emociones que por supuesto no pueden estar al día. Es otra forma de evitarlas. Convertirse en un adicto al trabajo es una excelente alternativa para evitar los sentimientos.

Decir constantemente que estás bien

Decir a todo que sí, que todo te guste o no dejar de repetir que estamos bien es como no decir nada o expresar lo contrario. Es una alarma, y una corriente que puede reflejar ansiedad, aunque te pueda resultar absurdo o  inexplicable.

Desarrollar ansiedades irracionales

Cuando no reconocemos nuestros sentimientos, simplemente salen de maneras irracionales. Hipocondría, histeria, agresividad o sensibilidad extrema, por ejemplo, todo ello son salidas de emergencia para esos sentimientos que evitamos.

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Darle a todo una connotación positiva

Si somos capaces de cambiar algo negativo en positivo de forma constante e irracional lo que en realidad estamos haciendo es no tener que enfrentar una situación negativa. Darle un giro positivo a todo no es nada bueno.

Querer planear todo con antelación

Tener el control de todo constantemente implica una comodidad, porque es entonces cuando puedes predecir lo que vendrá a continuación sin enfrentarte a nada nuevo. Seguramente hacer algo espontáneo y dejar la puerta abierta para que los sentimientos salgan por sorpresa te parezca una aberración.

Quedar con personas que no son convenientes o no nos interesan

Si solo frecuentamos personas que no nos interesan o que son lejanas a nosotros es una forma perfecta de mantenernos emocionalmente separados. No tenemos que intimar ni ahondar en sentimientos con ellos. Si así podemos evitar la intimidad emocional con otros, podemos evitarla también dentro de nosotros mismos. Genial, ¿eh?

Convertir todo en una broma

No es posible hacer que cualquier cosa acabe siendo una broma o poco importante. Hay que darle a cada cosa su importancia aunque eso implique arriesgar o sentir.

Presentar siempre una fachada exterior dura como una roca

Una persona sin emociones es algo irreal, incluso los psicópatas experimentan alguna. Esto no quiere decir otra cosa que las personas con exteriores duros como piedras son a menudo indicadores clave de que tienen en realidad emociones reprimidas.

Fuente: thoughtcatalog

Publicado en Salud