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Todo en la vida no se basa en encontrar un marido o una esposa adecuado para nosotros, o simplemente encontrar a alguien. Si estáis solteros y rozáis la treintena, posiblemente hayáis pensado alguna vez que algo o alguien debe estar confabulando contra vosotros para que no encontréis a esa persona tan especial con la que habéis estado soñando siempre, mientras que muchos de vuestros amigos ya se han dado el “sí quiero”.

Rania Naim escribe para Thought Catalog, una web independiente en la que varios colaboradores comparten historias, ideas y reflexiones. Recientemente ha escrito un artículo, a modo de reflexión, en el que enumera 10 sabias enseñanzas que todo el mundo debería haber aprendido antes de casarse. Y no le falta razón.

Esperando que sirva a modo de reflexión, creemos que merece la pena que le echéis un vistazo a las palabras de Naim, pues seguro que muchos de vosotros os sentís muy identificados:

1. Nuestro “tipo” cambia drásticamente a medida que pasa el tiempo

Especialmente a mediados y finales de la veintena, cuando empezamos a buscar cualidades profundas y sólidas como la responsabilidad, la honestidad e integridad, en vez de diversión, encanto y atractivo. Empezamos a apreciar en una persona, amigo, o pareja, poder hablar sobre cosas significativas, problemas, familia y trabajo porque, a medida que maduramos, nuestros intereses también cambian.

2. Encontrar la carrera adecuada es más importante que el matrimonio

Encontrar el futuro profesional más adecuado para nosotros es el regalo más gratificante para uno mismo. Se nos da algo con expectativas de futuro, que nos motivará para seguir creciendo y aprendiendo cosas nuevas. Nos hará mejores personas y más felices, sin depender única y exclusivamente del amor.

3. El sistema moderno de citas absorbe, pero realmente nos enseña mucho

Esto nos ayuda a aprender cosas sobre nosotros mismo, pero también sobre la persona que verdaderamente buscamos. También aprenderemos a querernos más a nosotros mismos, así como a darnos cuenta de que ha veces hay que elegir que es mejor estar solo, en lugar que con alguien que no nos trata bien, o que no desea definir la relación.

4. Invertir en un par de buenos amigos

Los amigos siempre son un sistema de apoyo. Vuestros mejores amigos harán vuestra vida mucho más fácil. Cuidadlos con prudencia, y siempre tendréis alguien en quien apoyaros en los momentos difíciles. Ellos serán vuestra columna vertebral.

5. No os conforméis

No salgáis con alguien porque lleváis solos demasiado tiempo, o porque todos vuestros amigos estén casados. No permanezcáis en una relación que no es buena para vosotros y no os aferréis a alguien que no os ama de la manera que merecéis ser amados.

6. Hay que saber quién es antes de casaros

Casarse cuando realmente estáis inseguros hará que la fuente principal de vuestra felicidad gire exclusivamente entorno de la relación. Esto hará que sigáis los pasos de vuestro compañero/a, sin pararos a pensar en si eso es realmente lo que queréis.

7. Los niños no son la respuesta

Tener hijos no significa asegurar un matrimonio. En todo caso, es la prueba definitiva qué tan fuerte es el matrimonio. Las personas que tienen niños cuando verdaderamente no están preparados, solo están acondicionando el terreno hacia el desastre.

8. No perderás a tus amigos casados

Pensar que porque nuestros amigos hayan dedicado casarse, no implica que tengamos que perderlos. Una vez que la luna de miel concluya, todo volverá a la normalidad y seguirán estando ahí.

9. Puede que las cosas sucedan por sí solas

Podéis conseguir el trabajo ideal, comprar esa esa casa con la que siempre soñasteis o realizar ese esperado viaje sin la ayuda o la aprobación de nadie. Cuando creces sin estar comprometido con alguien, en realidad tienes el mundo al alcance de tus manos. Ser independiente es una cosa maravillosa que te enriquecerá de muchas maneras. En función de la forma que se mire, estar soltero en estos tiempos en un privilegio.

10. El matrimonio no es la respuesta

He mencionado antes que los niños no son la respuesta, pero el matrimonio tampoco lo es. Si no aprendéis a encontrar la felicidad por vosotros mismos, no lo encontraréis en el matrimonio. Si no aprendéis a amaros por vosotros mismos, tampoco lo aprenderéis estando casados. Lo que no se encuentra antes del matrimonio, no se encuentra después.

¿Y vosotros qué pensáis?

Vía: thoughtcatalog, traducción y adaptación elaborada por La Voz del Muro.

Publicado en Miscelánea