La mayoría de los criminales acaban siendo condenados por la Justicia por haber realizado sus malas acciones, en cambio, otros consiguieron quedar en libertad por cambios en la ley, porque las autoridades no se molestaron en prestar atención al caso o porque, directamente, ellos mismos se buscaron la libertad de mala manera. 

Estos son diez de esos criminales que se salieron con la suya o que recibieron penas ridículas comparadas con la crueldad de sus acciones. El hecho de que un delincuente no reciba la pena que se merece es algo a la orden del día, desgraciadamente, aunque todos estos pertenecen a un pasado más o menos reciente. 

1. Manuel Delgado Villegas – España

Manuel Delgado Villegas, más conocido como “El Arropiero” es el asesino más sanguinario de la historia de España. El criminal andaluz asesinó a 48 personas entre 1964 y 1971, incluida su pareja, aunque la policía solo investigó 22 muertes y le encontró pruebas de que era culpable de ocho. 

Se recorrió todo el país asesinando a personas (y se le quedó corto, pues también mató en Francia e Italia), y volvió a recorrérselo para explicar a las autoridades dónde y cómo había matado a tantísima gente. Estaba muy orgulloso de ello y fue enviado a prisión. Una vez allí, su caso quedó olvidado y, tras no ser juzgado en seis años y medio, emitió un auto de sobreseimiento
Tras esto, fue declarado inimputable, lo que se salvó de morir en el garrote vil, y le ingresaron en un hospital psiquiátrico. Después de 25 años de hospital en hospital, acabó siendo liberado por la aplicación del régimen abierto.

 Pasó los últimos años de su vida vagabundeando por Barcelona y Mataró (Cataluña), hasta que murió en un hospital sin que nadie advirtiese que era un peligroso asesino. 

2. Stoneman – India 

Stoneman se convirtió en el asesino en serie más temido en la India después de haber asesinado a 13 personas en Calcuta y a 12 más en Bombay.  

Su primera víctima fue encontrada en 1989. Era un indigente que dormía solo en una zona con poca luz, y que murió después de ser golpeado varias veces con una piedra en la cabeza. De ahí que se le conozca como Stoneman, el hombre de la piedra.

En seis meses fueron asesinados de la misma manera seis indigentes más, y para 1985, una docena de sin techo habían fallecido de esta manera en Bombay. Poco tiempo después, ocurrió lo mismo en otra ciudad india, Calcuta. 

Las autoridades, debido a que todos habían muerto de la misma manera, pensaron que el asesino era el mismo, aunque también había la posibilidad de que un admirador hubiese seguido los pasos del primer criminal. Por ello, interrogaron a numerosos sospechosos, pero ninguno fue declarado culpable. 

Curiosamente, los asesinatos pararon después de que la policía interrogase a los sospechosos, lo que hace pensar que el asesino se encontraba entre de ellos, pero todos quedaron en libertad. 

3. Issei Sagawa – Japón

Issei Sagawa cometió en 1981 uno de los crímenes más repugnantes que se recuerda en Japón y no recibió ningún castigo por ello. 

Después de pasarse años deseando probar la carne, llevó a una compañera de clase a su apartamento en París, ciudad en la que se encontraba estudiando. Allí, le disparó en el cuello y comenzó a torturarla salvajemente

Primero, rebanó sus muslos y nalgas con un cuchillo y se los comió. Después, violó su desmembrado cadáver y cuando terminó, lo metió en maletas para tirarlo a un lago. 

La policía lo atrapó en el acto y le arrestó después de que admitiese haberla asesinado para comérsela, pero las autoridades francesas le consideraron mentalmente inestable y en malas condiciones como para ser juzgado, por ello, fue enviado a Japón.

Una vez llegó a Japón, los jueces intentaron imponer una pena que hiciese justicia a su crimen, pero Francia no quiso compartir la documentación ni ningún tipo de prueba sobre el caso. Al parecer, se trataba de un caso cerrado. Al no tener nada que utilizar en contra del asesino, Japón tuvo que dejarle libre

Sagawa no solo quedó en libertad sin cargos, sino que se hizo famoso, concediendo entrevistas y escribiendo libros donde glorificaba su crimen. En una de estas entrevistas, admitió que la carne humana le había parecido deliciosa y que quería volver a probarla. Por ello, quizá vuelva a matar de nuevo. 

4. Alois Brunner y Gerhard Bohne – Alemania 

Un número considerable de miembros de las SS y de las autoridades nazis quedó en libertad a pesar de todos los esfuerzos que se hicieron por imponer justicia. Alois Brunner y Gerhard Bohne son dos de ellos. 

Alois Brunner fue la mano derecha de Adolf Eichmann a la hora de preparar la Solución Final. Se le considera responsable de la muerte de 128.000 judíos

Después de acabar la Segunda Guerra Mundial, escapó de Europa y se refugió, protegido por el gobierno del país, en Siria. Durante su estancia, fue víctima de dos atentados perpretados por el Mossad y el espionaje francés. En ellos perdió varios dedos de la mano y un ojo. 

En numerosas ocasiones ha sido condenado en tribunales europeos y se le consideró el criminal nazi más buscado. Falleció en 2001 en Damasco y fue, irónicamente, enterrado como un musulmán más después de pasar sus últimos días en un sótano sin luz. 

Por su parte, Gerhard Bohne fue responsable del plan nazi de eutanasia para personas enfermas, conocido como Aktion T4. 62.000 minusválidos, enfermos mentales y enfermos incurables fallecieron en cámaras de gas y fueron incinerados hasta 1941. 

Desde entonces se canceló, aunque esta técnica continuó usándose para la Solución Final

Después del Holocausto, huyó a Argentina. En 1966 fue detenido y se convirtió en el primer criminal de guerra extraditado del país. Desgraciadamente, cuando llegó a Alemania se le diagnosticó una enfermedad grave que le incapacitó para ser juzgado. Falleció en 1981 después de muchos años viviendo en Frankfurt como un pensionista más. 

5. Karla Homolka – Canadá 

Karla Homolka y su pareja Paul Bernardo son dos de los asesinos más conocidos en Canadá. Ambos admitieron haber violado y asesinado a más de tres mujeres

Homolka comenzó su historial de asesinatos drogando a su hermana y ofreciéndosela a su pareja como regalo de boda. Entre ambos la asesinaron y violaron mientras grababan todo lo que hacían. Después de este crimen, ambos continuaron ampliando el número de víctimas. 

Bernardo fue condenado a cadena perpetua, pero ella consiguió ser puesta en libertad después de doce años de cárcel gracias a que testificó en contra de su marido. Fue liberada en 2005 y desde entonces se casó y tiene tres hijos, con los que vive en Isla Guadalupe, una región francesa del Caribe. Allí todos acabaron consiguiendo tener una privacidad ya que nadie en la isla conoce el pasado de Homolka como asesina, algo que en Québec sí pasaba. 

Hace unos años, varios medios afirmaron que Luka Rocco Magnotta, “el Descuartizador de Montreal” había tenido una relación amorosa con Homolka. Sin embargo, esto acabó siendo descartado debido a que la información era contradictoria y se consideró que había sido una invención del asesino para ganar atención en los medios. 

6. Mario Cimmarrusti – Estados Unidos 

En la década de los 60, el franciscano Mario Cimmarrusti abusó sexualmente de más de 250 niños, la mayoría de entre 13 y 18 años. Era algo que iba comentando públicamente, y a pesar de eso no pasó ni un solo día en la cárcel. 

Esto se transformó en un escándalo (más) de la Iglesia Católica en su historial de párrocos que cometieron abusos sexuales y salieron totalmente impunes. 

En numerosas ocasiones, utilizaba la excusa de que necesitaba examinar sus genitales para atraer a los niños y que estos se dejasen tocar. Después, solía darles palmadas en el culo y presionar sus caras contra su ingle mientras les amenazaba y humillaba para que no se moviesen. 

Como es de esperar, quienes trabajaban en la iglesia conocían estas prácticas. En ocasiones, otros sacerdotes se acercaban cuando se encontraba abusando de niños y se acababan alejando sin decir palabra. 

No fue hasta 1992 cuando comenzaron a salir a la luz estas prácticas abusivas, y Cimmarrusti no negó ninguna. Durante un examen psicológico, de hecho, admitió haber abusado de 250 chicos. 

Sus crímenes habían prescrito por aquel entonces, por lo que no fue condenado y vivió pacíficamente el resto de su vida en libertad, hasta que falleció en 2013. 

 

7. Karl Tanzler – Alemania 

Karl Tanzler era un doctor alemán que se enamoró de una de sus pacientes, Elena de Hoyos, poco tiempo de que esta falleciera por una tuberculosis. Tanzler se obsesionó tanto con ella que pagó su funeral y la mantuvo en un mausoleo elevado para mantener su cadáver perfecto hasta que dos años después se la llevó a su casa a vivir con él. 

Después de tratarla con cera y otros conservantes, la mantuvo como un animal disecado durante siete años con él. Dormía con ella en la cama todas las noches e iba reparando y sustituyendo las piezas de su cuerpo cuando éstas se iban estropeando con el paso del tiempo. También le compraba ropa nueva y le fabricó una vagina artificial

Un día, sus familiares le vieron por una ventana bailando con el cadáver de Elena, pero para entonces su crimen ya no podía ser condenado, y las autoridades no pudieron hacer nada. Tanzler no sufrió ningún castigo y además tuvo la valentía de pedirle a la familia que le devolviese el cadáver de Elena. Como era de esperar, ellos se negaron así que tuvo que conformarse con fabricar un modelo de la mujer y vivir con él el resto de su vida como un hombre libre. 

8. Pedro Alonso López – Colombia 

Pedro Alonso López, apodado “El monstruo de los Andes”, pasó 14 años de su vida en la cárcel y otros tres en un hospital psiquiátrico, un castigo demasiado leve teniendo en cuenta de que violó y mató a más de 300 personas en Colombia, Ecuador y Perú. 

Su madre le había echado de casa tras pillarle intentando tener sexo con una de sus hermanas pequeñas, por ello, acabó creciendo en la calle con otros niños abandonados y delincuentes que le violaron y fomentaron que acabase metido en la droga. Quizás por ello a Pedro le acabaron gustando las niñas pequeñas, sobre todo de entre nueve y doce años y con apariencia indígena. Solía atraerlas, violarlas, estrangularlas y acumular los cadáveres para quemarlos. Eso fue lo que hizo hasta que fue arrestado en Ecuador en 1980. Para entonces, él ya confesó haber matado a trescientas personas. Poco después, la policía encontró una fosa que confirmaba que había dicho la verdad. 

Después de haber sido liberado, fue llevado a un hospital psiquiátrico. Allí estuvo solo tres años, hasta que se le consideró apto para reintegrarse en la sociedad. 

Este fue un grave error por parte de las autoridades, ya que casi desde el minuto uno después de quedar en libertad, escapó del país. Se cree que volvió a asesinar y está siendo buscado para condenarle por este nuevo asesinato. Lo malo es que no tiene pinta de ir a aparecer. 

9. Wiliam Seabrook – Estados Unidos 

El escritor William Seabrook es conocido, además de por escribir grandes novelas, por su interés por el ocultismo y algunas prácticas extrañas que llevó a cabo en su vida. 

En los años 20, el escritor decidió probar la carne humana. Para ello viajó a África y le pidió al jefe de una tribu que le permitiese formar parte de un rito caníbal. Éste no aceptó su petición y le dio a probar carne de gorila, pero Seabrook seguía queriendo probar carne humana y no paró hasta que lo consiguió. 

El novelista tenía un amigo que trabajaba con restos humanos, el cual acabó por conseguirle la carne. Con ella, decidió preparar una cena para él y para sus amigos, los cuales pudieron verle comer carne humanaEn teoría, esto no era algo ilegal, así que no fue condenado. 

Además de darse al canibalismo, William Seabrook era una persona bastante agresiva. Le gustaba mantener a sus mujeres y criadas encadenadas durante días, haciéndoles comer en el suelo como animales y propinándoles latigazos


10. Rick Gibson – Inglaterra 

Rick Gibson era conocido como un artista bastante particular, aunque en lugar de pintar cuadros, lo que hacía era sentarse en lugares públicos para que otros le viesen comer carne humana

Se publicitaba con un cartel que decía “Conoce a un caníbal de verdad” y solía anunciar la hora y la calle en la que iba a colocarse para mostrar cómo consumía carne de humano. 

El canibalismo en Inglaterra no era verdaderamente ilegal, así que Gibson no podía ser arrestado por traer partes de cuerpo humano y enseñarlas al público mientras las masticaba. Lo peor que podían hacer las autoridades era ponerle una multa de 500 libras por indecencia cuando se le ocurría fabricar objetos como pendientes usando fetos humanos. 

En una ocasión, intentó destrozar una rata viva y usar los restos para pintar un cuadro. En esta ocasión tampoco estaba en teoría infringiendo la ley, pero un vigilante consiguió rescatar al animal después de perseguir al criminal. Afortunadamente, esa vez no se salió con la suya, pero nunca fue condenado. 

Publicado en Miscelánea
Fuentes consultadas:
http://listverse.com/2017/04/16/top-10-sick-and-twisted-people-who-were-allowed-to-go-free/
http://www.20minutos.es/noticia/452313/0/criminales/nazis/huidos/
https://supercurioso.com/asesinos-en-serie-libertad/
http://www.elespanol.com/reportajes/grandes-historias/20161006/160984825_0.html
https://www.vice.com/en_us/article/whos-hungry-502-v16n1
https://es.wikipedia.org/wiki/Carl_Tanzler
http://www.independent.com/news/2014/feb/13/mario-walter-cimmarrusti-ofm-1931-2013/
https://es.wikipedia.org/wiki/William_Seabrook
http://www.elmundo.es/internacional/2017/01/11/587612e822601d950e8b4616.html
http://nmnoticias.ca/49021/finding-karla-nuevo-libro-revela-que-karla-homolka-tiene-tres-hijos-y-vive-en-guadalupe/
http://www.asesinos-en-serie.com/pedro-alonso-lopez-el-monstruo-de-los-andes/
http://www.abc.es/20101201/espana/asesinos-serie-201012010647.html
http://www.elespanol.com/reportajes/grandes-historias/20161006/160984825_0.html