10 extrañas y temidas leyes de la antigua Roma que te dejarán con la boca abierta

Enlace patrocinado
por Kike Pérez
el 20/10/2016 en Historia

Las leyes por las que nos regimos hoy tienen su origen en la antigua Roma pero, por fortuna, no todas han llegado hasta nuestros días. Aquí tienes una seleccion de 10 antiguas y extrañas leyes romanas que te dejarán con la boca abierta.

Prohibido vestir de color púrpura

En la Roma republicana solo los generales podían vestir túnicas de color púrpura. A los senadores, cónsules, pretores y otros ciudadanos de menor rango, solo se les permitía lucir franjas de color púrpura en el borde de sus togas, tan anchas como importante fuera su rango. En la Roma imperial las restricciones sobre el uso del color púrpura se incrementaron y, hacia el siglo IV, solamente el emperador podía usar púrpura, estando penado el uso de este color por cualquier otro romano, incluso si la prenda no fuera púrpura auténtico.

Aunque algo extraña, esta ley no supuso nunca un problema ya que el tinte de color púrpura era extremadamente caro. Esta sustancia se extraía prensando caracolas marinas, y cada molusco no daba más que una gota de tinte, por lo que para lograr los treinta gramos necesarios para teñir una toga se debían capturar y sacrificar unas 250.000 caracolas, justificando así el elevadísimo precio de los paños teñidos de púrpura.

Restricciones al lujo y gasto desmedido

Tras la crisis internacional, los ciudadanos hemos comenzado a prestar atención a las partidas de gastos de nuestros dirigentes políticos, ya sea en el ámbito público como el privado. En la antigua roma ya se hizo una aproximación similar con la promulgación de las leges sumptuariae, Cibaria, Luxuria y Opia, un conjunto de preceptos por los que se trataba de restringir el lujo y la obstentación. Es decir, no se penaba tener dinero ni vivir lujosamente, sino por alardear de ello. Parece que los niños ricos de Dubai habrían tenido problemas en la antigua Roma. 

Estas leyes limitaban el gasto por persona en los banquetes, a la vez que fomentaban el consumo de frutas y verduras. También el uso de literas, perlas y excesivo número de adornos y joyas de oro.

Fuente:  wikipedia.org

Prohibido llorar en los entierros

Esta prohibición no era formal, sino que se trataba más bien de una costumbre. Los entierros romanos eran una ceremonia muy interesante, llenos de rituales y curiosidades. Por ejemplo, fueron los primeros en enterrar a los muertos fuera de la ciudad, lo que supuso una medida de higiene social muy importante.

También entregaban una moneda al difunto para que este pudiera pagar su viaje al barquero, Caronte, quien les llevaría hasta el inframundo. O la contratación de actores para realizar escenas cómicas de la vida del difunto.

Entre las muchas particularidades del entierro, los familiares tenían prohibido llorar o mostrar dolor. En su lugar, debían contratar a las dolientes o plañideras, mujeres dedicadas profesionalmente a llorar y mostrar dolor en honor al difunto.

Fuente: romanorumvita.com

El pater podía matar legalmente a su familia

En Roma, el pater familias ostentaba y ejercía la patria potestas sobre todos los miembros de la unidad familiar y sus bienes, incluidos los esclavos. Es decir, estaban sujetos a su voluntad y su palabra era absoluta y final. Esto incluía su capacidad para decidir los casamientos, la emancipación de los hijos y la vida o la muerte de cualquier miembro, todo ello recogido en la Ley de las XII Tablas.

Fuente: wikipedia.org

La peor muerte

Como decíamos antes, el pater familias era una figura muy importante, por eso el que fuera asesinado por uno de sus hijos o personas a cargo era considerado uno de los peores delitos que se podían cometer. Y para el peor delito, la peor muerte.

La Ley de las XII Tablas imponía la «Poena Cullei» o «Culleum» a los parricidas, que consistía en coser vivo al reo al interior de un gran saco de cuero. Calzado con zapatos de madera y un saco en la cabeza, se introducían en el saco junto a él: una víbora (animal que se creía era un parricida natural), una mona (la caricatura del hombre), un gallo (animal feroz que infringe dolor, capaces de enfrentarse a un león) y un perro (un animal considerado «immundus» por los romanos).

Tras ellos se cerraba el saco y se lanzaba al mar, donde todos morían. De esta manera se impedia al condenado disfrutar de una sepultura digna. Los animales desempeñaban una doble tarea: por un lado la de torturar al reo mientras estuviera vivo; por otro, fundir sus restos hasta que fuera imposible distinguir al hombre de los animales.

Fuente: nohuboderecho

La ley regulaba el color de pelo de las prostitutas

La prostitución en Roma era aceptada con naturalidad y existen cientos de leyes que la regulan. Una de ellas incluso establece el color de su cabellera.

Al principio, el pelo rubio fue una de las señas de indentidad de las prostitutas, pues Venus, la diosa del amor, era rubia. Sin embargo, cuando los romanos conquistaron la Galia y Germania, el número de esclavas rubias ascendió exponencialmente, siendo estas confundidas frecuentemente. Así, se dictó un decreto oficial que imponía el cambio del color de pelo de las prostitutas, pasando del rubio al pelirrojo.

Fuente: Fishki.net

El suicidio como “salida” digna

En Roma hubo solo dos clases de suicidio: el suicidio por honor y el obligado o por temor. Ninguno estaba mal visto. Al revés, era considerado una manera digna de poner fin a la vida.

El suicidio por honor englobaba la propia muerte ante la pérdida de la esperanza por enfermedad, o incluso frente al tedio de vivir. Luego, el sucidio obligado era aquel impuesto por el senado frente a la comisión de algún crimen. De esta forma, el condenado podía elegir entre suicidarse cómoda y apaciblemente, o enfrentarse a un castigo peor, tortura y la pena de muerte.

Probablemente el caso más famoso es el de Sócrates, que se bebió la cicuta tras ser condenado, entre otros cargos, por corrupción de la juventud de Atenas. Séneca también se suicidó en respuesta al requerimiento del emperador Nerón. Este, por su parte, también hizo lo propio cuando fue obligado a ello.

Vender a tus hijos como esclavos hasta 3 veces

La voluntad del pater familias era absoluta y esto incluía también la capacidad para vender como esclavos a sus hijos, para saldar alguna deuda o asegurar un negocio. En principio, siempre era de manera temporal. Después, el hijo volvía a quedar bajo la custodia de su pater. Eso sí, la Ley de las XII Tablas especificaba que esta venta podía realizarse hasta en tres ocasiones, después de la cual estos quedaban liberados del poder de su padre.

Fuente: luduslitterarius.net

Período de prueba para los matrimonios

En Roma existían varios tipos de matrimonios y uno de ellos se formalizaba por convivencia, tras pasar un año viviendo en la misma casa. Si al concluir el año se tenía dudas sobre la unión, la mujer debía salir de casa durante tres días para reiniciar así el período de prueba durante un año más.

Fuente: wikipedia.com

El pater familias también podía matar impunemente a los amantes de sus hijas

Las leyes sobre adulterio también permitían al pater actuar contra aquellos que deshonraran a su familia, lo que incluía a los amantes de su mujer, hijas e hijos. Es decir, podía matar impunemente a cualquiera de ellos, aunque no estuvieran sujetos a su patria potestas.

Fuente: hipernova.cl

Artículo por La Voz del Muro.

Si te gustó, compártelo:

¿Quieres escribir en La voz del muro? Déjanos tu email

Síguenos en Facebook

Artículos relacionados y más