Que los programas sobre supervivencia se han puesto de moda en las cadenas temáticas es una realidad. De hecho, resultan bastante entretenidos y se pueden aprender un montón de curiosidades, pero enfrentarte a una de estas situaciones extremas no es tan bonito como lo pintan.

Enfrentarse a una situación de supervivencia, así como a las inclemencias de las fuerzas de la naturaleza, no es tan simple. Es más, la mayor parte de las lecciones no pueden aprenderse de la televisión, pues algunos de estos “consejos de supervivencia” son totalmente erróneos, e incluso podrían resultar peligrosos.

Aquí están algunos de los mitos en los que no deberíamos confiar si nuestro paseo al aire libre terminase convirtiéndose en un desastre absoluto:

Mito: podemos succionar el veneno de la mordedura de una serpiente

Dragan Radovanovic / Business Insider

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Hecho: nunca podremos chupar el veneno tan rápido como para detener su propagación por el torrente sanguíneo. Además, poner la boca sobre la mordedura lo único que conseguirá será liberar más bacterias en la herida, así como permitir al veneno contaminar también la boca y el esófago. Si muerden a alguien, trata de mantener su ritmo cardíaco lo más bajo posible evitando realizar actividades físicas, asegurándote de que la extremidad afectada esté situada por debajo del nivel del corazón. Y, por supuesto, acude lo más rápido posible al hospital.

Mito: hacerse el muerto en caso de encontrarnos con un oso

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Hecho: si estáis en un bosque y veis un oso, el consejo general es alejarse silenciosamente. Si por casualidad estuviese en un jardín o cerca de un camping, hay que intentar parecer grandes y ruidosos, pues eso debería asustarlo. En caso de un ataque real, nuestra reacción debería depender del oso y del tipo de ataque.

Nunca os hagáis el muerto si sois atacados por un oso negro, luchad siempre. En la mayoría de los casos, un oso pardo o gris atacan para defenderse o proteger a sus crías. En esos momentos nos advertirá haciendo ruido y pretendiendo atacar. Alejaos de un ataque defensivo lentamente. En caso de contacto, tumbaros boca abajo con las manos en el cuello. En el hipotético caso de un ataque inesperado, luchad por vuestra vida.

Mito: si nos perdemos en un desierto, lo primero que debemos hacer es encontrar un suministro de alimentos

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Hecho: según los expertos, una persona puede sobrevivir hasta 60 días sin comer, aunque también dependerá de su condición y estado de salud. Así pues, el alimento no es la prioridad. Antes que buscar alimento, debemos encontrar agua y un sitio donde refugiarnos.

Mito: el líquido almacenado en un cactus puede salvarnos de morir de sed

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Hecho: esto sólo es relativamente cierto, pues sí que es verdad que hay algunos cactus cuya savia puede salvar nuestra vida, pero en la mayoría de casos puede ser muy tóxica o incluso acelerar los efectos de la deshidratación. Así pues, si no sois expertos en cactus, será mejor que tratéis de buscar otra solución.

Mito: el musgo crece en el lado norte de un árbol

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Hecho: el musgo puede crecer en cualquier parte del árbol, dependiendo de las condiciones ambientales. Así pues, no dependáis de este mito popular para orientaros.

Mito: si un animal se lo come, es seguro para nosotros

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Hecho: los pájaros y las ardillas, por ejemplo, pueden comer ciertas bayas y setas que matarían a una persona.

Mito: en caso de hipotermia, frota la piel de la persona y métela en una bañera de agua caliente

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Hecho: frotar la piel congelada de la víctima podría dañarla aún más, así como meterla en agua caliente. En caso de hipotermia, hay que calentar a la persona lentamente, preferiblemente con mantas y botellas de agua caliente en las axilas.

Mito: si un tiburón nos ataca, hay que golpearle la nariz para que se aleje

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Hecho: es muy difícil golpear a un tiburón en la nariz en pleno movimiento. En el hipotético caso de que un tiburón se acerque a vosotros con las fauces abiertas con intención de morderos, tratad de poner un objeto sólido entre vosotros y el animal. Si esto no funciona, clavadle las uñas en ojos y branquias.

Mito: nadar siempre paralelamente a la costa si quedamos atrapados en una corriente

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Hecho: si bien esto es cierto para las corrientes que tiran directamente hacia el mar, no todas las corrientes se comportan de la misma manera. Algunas son diagonales y algunas son laterales. La regla básica es que debemos nadar de manera perpendicular a la corriente y en dirección a la costa, según la la Asociación Nacional Oceánica y Atmosférica. Si en algún momento sentís que estáis nadando contra la corriente, entonces no os estáis moviendo en la dirección correcta. Si no podéis nadar, intentad flotar hasta que podáis.

Mito: un cobertizo es un gran refugio

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Hecho: en concreto nos referimos al tipo de refugio de la imagen superior. El refugio adecuado dependerá de las condiciones del entorno. Con altas temperaturas necesitaremos sombra, pero en climas más fríos, mantener el calor es una prioridad. Esto significa protegerse del viento, pero también de la humedad del suelo, mediante la creación de una capa aislante que nos proteja de este, por la noche. Un cobertizo podría ayudar a protegernos del viento y los elementos, pero puede no ser suficiente para proporcionarnos calor.

Vía: businessinsider, traducción y adaptación por La Voz del Muro.
Imágenes: businessinsider

Publicado en Miscelánea