A veces pasamos temporadas en las que nos encontramos más cansados y débiles de lo habitual sin saber exactamente por qué. Hoy queríamos arrojar algo de luz sobre este tema, aportando un serie de motivos que podrían estar haciendo que nuestro cuerpo y mente no se encuentren al cien por cien de sus facultades.

El estrés, malos hábitos de sueño y la mala alimentación son factores decisivos que influyen en nuestros niveles de cansancio, pero hay muchos más.

Mira atentamente esta lista de 10 motivos, pues igual descubres aquellas cosas que estás haciendo mal sin saberlo y que están contribuyendo a que te encuentres débil, cansado y somnoliento:

1. Estás rodeado de desorden

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Un entorno de trabajo (o de cualquier otro tipo) desordenado puede agotar nuestra energía mental y contribuir a nuestra fatiga.

Fay Wolf, un organizador profesional, sostiene que sumando que tenemos menos espacio para concentrarnos y hacer cosas y el estrés por el desastre del lugar, nuestro cerebro necesitas más esfuerzo para concentrarse y funcionar eficientemente.

Lo más recomendable es mantener el sitio limpio, únicamente con las cosas que vamos a necesitar para trabajar, del mismo modo que nuestro cuarto, el cual debe ser un lugar propicio para le descanso.

2. No te da la suficiente luz del sol

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“Cuando hay una exposición al sol o a luces artificiales muy fuertes durante el día, la producción de melatonina de nuestro cuerpo empieza más temprano por la noche, permitiéndonos gozar de un sueño más reparador”, escribió M. Nathaniel Mead, educador de nutrición.

Además de contribuir a la producción natural de vitamina D, la luz solar ayudará al cuerpo y la mente a gozar de un horario regular. Tener un buen estado de sueño contribuirá a la producción de hormonas, la regulación celular y otras funciones biológicas.

3. Malos hábitos en el desayuno

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Todos hemos oído que el desayuno es la comida más importante del día. De hecho, tanto los efectos de saltarse el desayuno como de comer cosas demasiado desequilibradas, pueden ser nefastos.

Si nos saltamos esta comida no tendremos las suficientes calorías para poner en marcha nuestro metabolismo y mantener energía para todo el día. Sin embargo, tomar un desayuno grande y desequilibrado tampoco es bueno.

Para un mejor rendimiento, lo más saludable es tomar un desayuno consistente en cereales integrales, algo de proteínas, frutas y verduras.

4. No tomas la suficiente agua

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Es posible que no seamos del todo conscientes, pero puede que a veces no estemos lo suficientemente hidratados.

Estar mínimamente deshidratado -aun si es solo un 2%- supone una pérdida en nuestros niveles de energía. La deshidratación provoca una reducción en el volumen de la sangre, haciendo que esta se vuelva más espesa. A su vez, esto hace que nuestro corazón bombee menos eficientemente, reduciendo la velocidad a la que el oxígeno y los nutrientes llegan a nuestros músculos y órganos.

La próxima vez que os sintáis cansados, probad a beberos un vaso de agua.

5. Estás rodeado de negatividad

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Hay personas que nos agotan mentalmente y que tienen repercusiones directas en nuestras emociones. La osteópata Vicky Vlachonis recomienda cortar los lazos con las personas que nos están haciendo perder el tiempo y que perturban nuestros sentimientos de paz y positividad.

En su lugar, deberíamos llamar a aquellas personas que nos hacen sentir bien o bien pasar un tiempo a solas, que de vez en cuando tampoco viene mal.

6. Estás demasiado “enchufado/a”

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A veces nos seguimos sintiendo flojos, incluso después de haber dormido 8 horas. Es importante dormir lo suficiente, pero igualmente este sueño debe ser de calidad.

Mucha gente comete el error de exponerse demasiado tiempo a las pantallas justo antes de dormirse -ver la televisión, navegar en su teléfono o gastar las últimas vidas del candy crush-. Como consecuencia, no reciben la cantidad adecuada de sueño REM.

A la hora de irnos a la cama, lo más recomendable es apagar todos los dispositivos electrónicos. Si tenéis problemas para conciliar el sueño, leer antes de dormir ayuda bastante.

7. Tienes exceso de sueño

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Dormir demasiado perturbará y confundirá nuestros ritmos biológicos internos, además de la parte del cerebro que regula el ciclo diario de nuestro cuerpo.

Un estudio realizado por la Universidad de Harvard en 2008 concluyó que las personas que se levantan a tiempo anticipan mejor los problemas y resultan más proactivos que las que se desvelan, algo que se relaciona directamente con el desempeño en el trabajo y en el éxito de las tareas.

8. No estás haciendo el suficiente ejercicio

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Es muy fácil caer en un estilo de vida sedentario, pero esto puede pasarnos factura. Si pasas sentado/a muchas horas al día, puede que hayas empezado a sentir dolor y rigidez en el cuello, la espalda y la cabeza, experimentando un dolor ocasional o persistente.

Por ello es de vital importancia mantener un estilo de vida activo. La actividad física regular puede reducir el riesgo de caer en depresión y ayudar a conciliar mucho mejor sueño. Simplemente bastarán 20 minutos de ejercicio moderado diario, que pueden hacer que nos sintamos un 65% menos cansados durante el día. Puede que suene paradójico, pero realmente funciona.

9. Puede que tengas algún tipo de intolerancia alimentaria

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La dieta juega un papel fundamental para mantener el cuerpo y la mente en forma. Las investigaciones actuales sugieren que hay 3 principales grupos de alimentos que puede provocar lentitud metabólica en algunas personas: productos lácteos, con gluten y frutas y verduras de la familia de las solanáceas, como son las patatas, los tomates o las berenjenas.

En muchos casos, las sensibilidades y las intolerancias alimentarias pueden contribuir a un cansancio continuo y debilitante. Lo mejor en estos casos es consultar a un médico o nutricionista para averiguar qué dieta es la más saludable para nosotros.

10. Padeces alguna condición médica específica

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Algunas condiciones crónicas, como las alergias, pueden desencadenar en agotamiento. Otras, como la anemia o la diabetes, pueden alterar los niveles de hierro de nuestro cuerpo y afectar a nuestros niveles de azúcar en sangre, por lo que la fatiga está más que asegurada.

La menopausa, la depresión y la ansiedad también pueden provocar dificultades para dormir, por lo que también afectan a nuestros niveles de cansancio.

Publicado en Salud