En la vida y el trabajo hay que tener un poco de cabeza e integridad, de lo contrario corremos el riesgo de arruinar nuestro brillante futuro. Tal y como les ha ocurrido a estos 12 actores y cantantes que cayeron en desgracia por culpa de los excesos y las malas decisiones.

Charlie Sheen

Tras sus actuaciones en películas como Platoon o Wall Street en los años 90los críticos auguraban una gran carrera para Charlie Sheen, pero sus escarceos con el juego, las drogas y el alcohol casi le llevan a la ruina.

A principio del 2000 y tras desintoxicarse, Sheen tuvo una segunda oportunidad protagonizando el papel más exitoso de su carrera en la serie Dos hombres y medio, donde llegó a cobrar la friolera de 2 millones de dólares por episodio.

Sin embargo, sus adicciones y algunas peleas con el director de la serie terminaron por costarle el trabajo, siendo despedido de la serie.

Sorprendentemente Sheen volvió a rehabilitarse y fue fichado en la serie Control de la ira, del canal FX, para la que grabó más de 100 episodios antes de ser cancelada. Nunca ha logrado recuperarse de los golpes y escándalos que él mismo ha protagonizado, aunque la opinión pública parece haberse reconciliado un poco con su persona tras haber confesado que se encuentra enfermo de VIH. 

Joaquin Phoenix

Tras ganar una nominación a los Oscar por su papel de villano en Gladiator, el actor Joaquin Phoenix se convirtió en protagonista y secundario de varias películas de éxito. Sin embargo, en 2008 anunció su retirada de la gran pantalla. Según declaró en el programa de David Letterman, su intención era dedicarse al rap. Phoenix apareció desaliñado, divagaba continuamente y era incongruente. Las alarmas de abuso de drogas se dispararon y su figura colapsó a gran escala.

Al final resultó que aquella aparición formaba parte de un documental, titulado Todavía estoy aquí, que fracasó estrepitosamente. Enfadado por las críticas recibidas, calificó a la industria y la Academia como “auténtica basura”. Estas declaraciones le grajearon enemigos en Hollywood donde, desde entonces, apenas logra un papel.

Shia LaBeouf

La serie de Dinesy Channel Evens Stevens le puso en el punto de mira, y como actor joven y atractivo logró el papel protagonista en su primera súper producción, Transformer. Aunque la película no fue un éxito de taquilla, su actuación le mereció encarnar al hijo de Indiana Jones en la Calavera de Cristal. 

No se sabe si fue la presión mediática lo que lo llevó a protagonizar también una serie de incidentes locos que han terminado por arruinar totalmente su carrera. En 2005 agredió a un vecino y en 2007 fue cazado robando en Walmart, según él como parte de una investigación para un papel. Varias detenciones por conducir bajo los efectos del alcohol y un accidente de coche en 2014, seguido de una detención violenta mientras gritaba mensajes racistas, terminaron por hundir su imagen pública.

Mel Gibson

Durante los años 80 y 90, Mel Gibson fue una de los actores más famosos y rentables de Hollywood, con franquicias millonarias como Arma Letal, Maverick y Braveheart. A partir de 2006 todo se complica.

En ese mismo año hizo unas duras declaraciones sobre el pueblo judío, las cuales le hacen grajearse fama de antisemita. Más tarde, durante el divorcio con su mujer, otro aluvión de mensajes racistas salen a luz retratando al actor como un loco extremista. Desde entonces, Gibson se ha visto obligado a mantenerse alejado de los focos y los tabloides.

Jeniffer Grey

Tras convertirse en un ídolo de masas por su papel junto a Patrick Swayze en Dirty Dancing, Jennifer Grey tomó la decisión de operarse para eliminar su característica nariz. Creía que con una nariz más perfecta lograría más papeles, pero ocurrió justo lo contrario.

La actriz quedó tan diferente que no se parecía a ella misma y los productores no querían gastarse el dinero en contratar a alguien que ni los fans reconocerían. Desde entonces solo pudo protagonizar algún papel secundario en series de televisión, hasta que recientemente fue fichada para participar el la décima temporada de Dancing with Stars, donde declaró que someterse a esa cirugía fue la peor decisión e su vida. 

Eddie Murphy

Cuando Will Smith iba a la escuela, Eddie Murphy ya era una de las estrellas más importantes de Hollywood. Logró convertirse en una estrella del Saturday Night Live, algo a lo que añadió éxitos de taquilla como El principie de Zamunda o Superdetective en Hollywood. Sin embargo, a partir de 1993, Murphy comenzó a fracasar en todas las producciones, comenzando con Un vampiro suelto en Brooklyn y el horrible Pluto Nash. 

Su único éxito a partir del 2000 fue poner su voz en las películas de Shrek. Parecía que la cosa remontaba y que sería nominado al Oscar por su papel en Dreamgirls, pero justo ese año estrenó la comedia Norbit, la cual recibió muy malas críticas, a pesar de su éxito comercial. Desde entonces ha ido mal en peor, arruinando su carrera por la elección de auténticos bodrios comerciales.

Michael Richards

Tras el final de la serie Seinfeld, muchos de sus actores quedaron encasillados y sin posibilidades de volver a trabajar. Sin embargo, el futuro para Richards parecía diferente. Había interpretado con éxito al loco de Kramer, logrando ganar un Emmy. Ahí le llovían las ofertas.

Sin embargo, durante una noche en 2006, el actor hizo varias declaraciones racistas sobre la audiencia en un local. El vídeo se viralizó y su figura de humorista quedó quebrada. A pesar de pedir perdón públicamente, varios líderes de la comunidad afroamericana no disculparon sus palabras, haciendo que Richards también terminará sufriendo la maldición de Seinfield.

Lindsay Lohan

La joven actriz de éxito Lindsay Lohan parecía tenerlo todo para convertirse en la próxima “It girl” de Hollywood, pero sus escándalos con las drogas, las fiestas y la policía hicieron que sus sueños se esfumaran cuando comenzó a pasar más tiempo en comisaría que en el set de rodaje. 

Finalmente los productores pasaron de ella; Lohan se metió en más problemas y acabó yendo a la cárcel. Actualmente reside a Londres, donde trata de rehacer su vida. Esperamos que lo logre.

Bill Cosby

Gracias a su humor cálido y familiar, Bill Cosby logró convertirse en uno de los actores de comedia más importantes de la televisión americana con su programa El Show de Bill Cosby, en el que interpretaba a un padre comprensivo y casi perfecto.

No obstante, en 2014, se descubrió que el actor había drogado y abusado de más de 30 mujeres, haciendo añicos su reputación. Actualmente se encuentra a la espera de juicio por sus actos, por los que, si se demuestra su culpabilidad, podría ir a la cárcel.

Michael Jackson

Acusado de abuso a menores, la carrera de Michael Jackson iba de mal en peor. El que había sido el rey del pop, no pasaba por buenos momentos y su fortuna se había ido esfumando en todo tipo de excentricidades. Sus constantes operaciones estéticas y su enfermedad, que provocaban el blanqueamiento de su piel, no acallaron los rumores, solo los empeoraron.

Finalmente, Michael anunció su vuelta a los escenarios con la intención de lavar su imagen y relanzar su carrera. Sin embargo, el cantante murió durante los ensayos. Su fallecimiento no solo relanzó su figura y carrera, sino que también le exoneró de los cargos, rumores y acusaciones que le perseguían desde hace años. 

Axl Rose

La voz de Axl Rose logró catapultar a la fama a la banda Guns’n’Roses, pero sus continuos excesos y episodios violentos terminaron por no compensar su talento. Se emborrachaba antes de los conciertos, consumía drogas, tenía altercados violentos, e incluso dio por terminados varios conciertos al poco de empezar, causando la indignación de miles de fans.

La banda optó por deshacerse de él en 1996, tomando un largo paréntesis en la industria de la música. Este año han vuelto por fin, cosechando grandes éxitos, eso sí, sin su vocalista. 

Sidney O’Connor

Su éxito Nothing Compares 2 U encabezó las listas musicales durante meses, y aún hoy suena en cientos de radios todos los días. Todo parecía presagiar una carrera fulgurante, pero O’Connor cometió un terrible error de cálculo. Durante su actuación musical en el Saturday Night Live en 1992, la cantante rompió una fotografía del Papa Juan Pablo II en antena al grito de “combatir al enemigo”.

No existía internet, pero este gesto provocó un aluvión de quejas contra la NBC y de patrocinadores que amenazaban con retirar sus anuncios. La cadena se disculpó por lo sucedido, pero O’Connor solo se reafirmó en su consigna declarando que la Iglesia Católica se dedicaba a encubrir los casos de abuso de los sacerdotes. A pesar de estar en lo cierto, la cantantante fue vetada en todas las radios y canales del país, cayendo poco a poco en el olvido. 

Fuente: fishki.net y therichest.com

Publicado en Miscelánea