Hay gente que aprovecha cualquier momento para tomar el Sol, independientemente de la estación del año en la que nos encontremos y siempre que las condiciones atmosféricas lo permitan. Incluso cuando las condiciones lo impiden, unas cuantas sesiones en una cabina de rayos UV se convierten en la solución perfecta.

Por supuesto, el único objetivo es lucir una piel bronceada durante todo el año o la mayor parte del tiempo posible. Bien, esta adicción se llama tanorexia, o al menos es el término más común que muchos medios de comunicación y algunos doctores han empleado para definir la obsesión por tener un tono de piel más oscuro.

A continuación, veremos unos cuantos casos de tanorexia que, irremediablemente os sacarán alguna que otra sonrisa, aunque se trata de un tema bastante serio y una condición que puede ocasionar graves consecuencias:

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Patricia Krentcil fue acusada de llevar a su hija de 6 años consigo a una cabina de bronceado, aunque ella admite que se trata de un grave error. De hecho, reconoció que asistía más de 20 veces al mes a estos salones para mantener su tono de piel, por lo que todos los establecimientos de su ciudad natal que poseen este tipo de máquinas le han negado la entrada. Por lo visto, la ley de Nueva Jersey prohíbe a cualquier persona menor de 14 años visitar estos salones de bronceado.

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Tomar el Sol contribuye a mantener una buena salud, ya que activa la circulación, favorece la síntesis de la vitamina D3, fortalece los huesos y refuerza el sistema inmunológico. Del mismo modo, el Sol también ayuda a combatir la depresión. Esto se debe a que cuando tomamos el Sol, los rayos ultravioletas que absorbe nuestro cuerpo hacen que aumente la producción de serotonina, uno de los neurotransmisores de nuestro cerebro que más influyen en nuestro estado de ánimo.

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El Ganguro, literalmente “rostro negro”, es una tendencia de moda entre muchas jóvenes japonesas que consiste en llevar el pelo teñido de rubio platino, o colores muy llamativos, y poseer de un bronceado extremo. El propósito reside en adquirir el icónico look de las rubias bronceadas de California, Estados Unidos. Aunque apareció a principios de los años 90, esta tendencia continúa perdurando entre las veinteañeras.

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Sin embargo, tomar el Sol en exceso puede ocasionarnos graves consecuencias dermatológicas como manchas, quemaduras, envejecimiento prematuro de la piel y cáncer de piel, en el peor de los casos.

En los casos extremos, esta obsesión podría derivar en un trastorno dismórfico corporal, es decir, un trastorno mental en el que uno mismo es excesivamente crítico en relación a su físico o imagen ya sea real o imaginado, como podría ser la anorexia. Sin embargo, en este sentido un tanoréxico puede creer que tiene un tono pálido de piel, cuando en realidad resultan ser bastante oscuros de piel.

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Por ello, hay que tomar el Sol extremando toda precaución, evitando la exposición en las horas más críticas y protegiéndonos la piel con cremas bronceadoras de calidad.

Fuente: oddee, inflexwetrust

Publicado en Salud