Después de dejar el colegio, pasar por la universidad y trabajar, nos damos cuenta de muchas cosas. Grandes y duras verdades que hemos comprendido con los años. Porque según en que edad estás, vives las cosas de una forma u otra, pero luego entiendes que la mayoría de las veces podrías haberte ahorrado sufrimiento o preocupaciones.

No hay nada que afecte tanto como la timidez

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No levantar la mano en clase porque todos te miraban, morirte de vergüenza al soplar la velas de cumpleaños o dejar de preguntar algo para no molestar y no pasar vergüenza. Llega un momento en que dices basta y tienes que poner fin a tantas situaciones que te hacen quedar como alguien raro o extraño solo por la timidez.

Nada cambiará si no cambias nadaverdades-adultos10

Cada vez que tenemos la oportunidad de cambiar algo, trabajo, casa o cualquier cosa de nuestra vida, estamos cambiando todo.

Si queremos algo diferente, hay que hacer cosas diferentes. Porque los cambios no llegan así como así a tus brazos. Está en tus manos poder aprovechar el momento.

Todo es temporal

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Todas las cosas tienen principio y final. Este momento, este trabajo, esa casa, esta salud, todo temporal. Aunque la mayoría puede ver esto como algo malo, tiene su parte buena en realidad.

Porque un mal momento será temporal también y porque se puede estar siempre agradecido por lo que se tiene puesto que sabremos que acabará. Otras cosas vendrán, pero las anteriores acabarán.

No mientas

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No hace falta decir que sí has visto una película, sí has leído todos esos libros o conoces aquel autor. No te engañes ni mientas a otros, ni sobre tu conocimiento ni sobre otras cosas. La verdad siempre sale a flote, se descubre.

Si no vas, la gente dejará de invitarle

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Aunque es muy difícil levantarse todos los días para ir al trabajo, lo hacemos. Pues lo mismo con nuestra vida social, hay que cuidarla y ponerle empeño. Si tu sofá te atrapa y nunca vas a los eventos a los que te invitan, la gente dejará de hacerlo. Sencillamente no pensarán en ti cuando tengan algún plan en mente.

Hay que pedir lo que se quiere

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Si no pides las cosas, si no dices lo que quieres, no habrá casi ninguna posibilidad de que consigas lo que desees.

Aunque sobre todo podemos pensar en trabajo cuando hablamos de decir las cosas, se puede aplicar a todos los aspectos de nuestra vida. ¿Cómo van a saber los demás que es lo que quieres tú?

La gente no te observa en detenimiento como crees tú

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Hay una anécdota que resume este hecho. Una chica la misma ropa muy a menudo durante un mes. Una día, un compañero de trabajo le echó un piropo sobre su vestido rojo. La respuesta fue preguntar si era una broma porque había llevado ese vestido más de 10 veces en el último mes y nadie lo había notado. La mayoría de la gente está absorta en sus problemas, en sus vidas, y no se fijan en las de los otros.

Muchas de las cosas que somos las elegimos

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Si llegas siempre tarde, eres malo en geografía o tienes adicción a tu móvil son solo detalles de cómo decides ser. Son cosas que decidimos nosotros.

Es más fácil aceptar cosas sobre nosotros como verdades que disponerse a cambiar hechos. Se puede salir de casa 15 minutos antes y no llegar tarde, nunca es tarde para estudiar algo sobre los mapas y claro que puedes apagar el móvil durante la cena.

Si hay algo sobre ti mismo que no te gusta, puedes cambiarlo, no es una ley ni está escrito en piedra.

Hay que cuidarse

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Si tú no te cuidas, nadie lo va a hacer por ti. No vas a tener un dentista o médico particular que te diga qué es lo mejor para ti. Ni nadie que te obligue a comer fruta y verdura o a hacer ejercicio. Tienes que ser tú, por tu salud física y mental.

Haz lo que dices que vas a hacer

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Estar allí cuando dijiste que ibas a estar, reservar en el restaurante que prometiste o cumplir con lo que aseguraste. No sirve de nada hablar por hablar. Para eso, es mejor no decir nada.

La amistad requiere trabajo

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Tenemos la labor de mantener las amistades que nos interesan. Hay que quedar a tomar un café, llamar por teléfono o contestar los mensajes. Hay que estar cuando se debe estar, prestar atención y no despreocuparse. Porque aunque en la adolescencia es más fácil hacer y mantener amigos y después de ello cuesta un poco más por el tipo de vida adulta, no es imposible.

Una vez que actúas se genera acción

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Ir al gimnasio genera más veces de ir al gimnasio; con comer sano o pasear, pasa lo mismo. Lo difícil es empezar, pero una vez que lo conseguimos habrá una espiral de energía que genera más y más energía.

Fuente:Business Insider

Publicado en Miscelánea