Dicen que las artes, en sus diversas manifestaciones, se retroalimentan unas de otras, es decir, que un baile puede servir como fuente de inspiración para una obra pictórica o viceversa, y si no que se lo pregunten a Monet y a sus bailarinas.

Por su parte, muchos directores de cine han encontrado inspiración para muchos de sus planos en obras pictóricas de todo tipo, contexto y temática.

Hoy veremos algunos de los ejemplos más peculiares, a la vez que fascinantes, para conocer un poco más de cerca qué obras pudieron inspirar algunas escenas de películas de renombre, tales como A propósito de Schmidt, Lost in traslation o Cabaret.

Jutta, de John Kacere (1973) – Lost in traslation, de Sofía Coppola (2003)

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 Pequeño bañista o El interior de un harem, de Jean Auguste Dominique Ingres (1828) – Pasión, de Jean-Luc Godard (1982)

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Joven junto al mar, de Jean Hippolyte Flandrin (1836) – Pozos de ambición, de Paul Thomas Anderson (2007)

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Retrato de la periodista Sylvia von Harden, de Otto Dix (1926) – Cabaret, de Bob Fosse (1972)

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Sobrevolando Vitebsk, de Marc Chagall (1918) – Bestia salvaje, de Jonathan Glazer (2000)

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Napoleón cruzando los Alpes, de Jacques-Louis David (1801) – María Antonieta, de Sofía Coppola (2006)

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Danw, de Odd Nerdrum (1989) – La celda, de Tarsem Singh (2000)

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Young Corn, de Grant Wood (1931) – El imaginario del Doctor Parnassus,  Terry Gilliam (2009)

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La muerte de Marat, de Jacques-Louis David (1793) – A propósito de Schmidt, de Alexander Payne (2002)

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El niño azul, de Thomas Gainsborough (1770) – Django desencadenado, de Quentin Tarantino (2012)

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Pacífico, de Alex Colville (1967) – Heat, de Michael Mann (1995)

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La última cena, de Leonardo da Vinci (1495-1497) – Puro vicio, de Paul Thomas Anderson (2014)

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El nacimiento de Venus, Botticelli (1484-1486) – Las aventuras del barón Munchausen, de Terry Gilliam (1988)

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Ofelia, de John Everett Millais (1852) – Melancolía, de Lars von Trier (2011)

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Napoleón en Santa Elena, por Francois-Joseph Sandmann – Los duelistas, de Ridley Scott (1977)

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 La torre de Babel, Pieter Brueghel el Viejo (1563) – Metrópolis, Fritz Lang (1927)

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Vía: messynessychic, artículo por La Voz del Muro
Imágenes: Vulgar Efendi

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