La mayoría de nosotros sabemos que en la Segunda Guerra Mundial, los alemanes cometieron muchas atrocidades contra la población civil en los países que invadían. Ya no solo contra los judíos, también contra los civiles en Bélgica, Holanda, Francia, Checoslovaquia y especialmente la Unión Soviética. También las cometieron en la Primera Guerra Mundial, unos 25 años antes y aún siendo menos conocidas y en un volúmen menor, no se quedan atrás en crueldad e inhumanidad. En 1914, los alemanes invadieron Bélgica dentro del Plan Schlieffen. La primera batalla de la Primera Guerra Mundial fue la Batalla de Lieja. El ataque a la ciudad comenzó el 4 de agosto de 1914 y duró hasta el 16 del mismo mes, cuando el último fuerte se rindió. La invasión de Bélgica fue el acontecimiento que desencadenó la entrada del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda en la guerra, el vigor inesperado de la defensa de la ciudad dio más tiempo a los aliados occidentales para organizar y preparar su defensa de Francia.

En algunos lugares, particularmente Lieja, Andenne y Lovaina, pero principalmente Dinant, hubo evidencia de que la violencia contra la población civil fue premeditada. Sin embargo, en Dinant, el ejército alemán creyó que los habitantes eran tan peligrosos como los mismos soldados franceses. Las tropas alemanas, temerosas de los guerrilleros belgas, o los franc-tireur, quemaron casas y ejecutaron a civiles en todo el este y centro de Bélgica. Esa serie de políticas militaristas desplegadas por el ejército alemán fueron denominadas como ‘Schrecklichkeit’ (en alemán, terror o aterrorizamiento). A lo largo de toda la guerra, los alemanes mataron a 27.300 civiles belgas de manera directa, y un adicional de 62.000 a través de la privación de alimento y refugio (sin contar las muertes por la epidemia de gripe española). El desglose de las víctimas belgas a manos alemanes resulta estremecedor. Se contaban entre ellas ancianos, mujeres, niños e incluso bebés.

Plaza del Mercado en Aarschot

 

Los 156 muertos en Aarschot

Esta localidad belga era un punto de partida de las operaciones alemanes que querían marchar a Bruselas y Amberes. En Aarschot, 120 soldado belgas resistieron ferozmente para cubrir la retirada de sus compañeros. Esta resistencia sorprendió y enfureció a los alemanes, los cuales capturaron y asesinaron a 20 soldados y 7 civiles belgas. Los alemanes querían dejar claro que por cada soldado alemán muerto iban a ser ejecutado tres civiles y que todas las armas debían ser entregadas. El 19 de agosto por la tarde, un comandante alemán murió debido a dos tiros que salieron desde la casa del alcalde. Una invesitgación posterior demostró que fue alcanzado por una bala rebotada disparada por un soldados alemanes bajo el pánico. Pero la respuesta alemana no tuvo consideración y fue inmediata. Las casas fueron registradas buscando a esos tiradores y mucho hogares fueron incendiados. Más de 100 hombres y niños fueron detenidos y 75 de ellos fueron fusilados. Después hubo un segundo turno de ejecución donde se encontraban el alcalde de Aarschot y sus dos hijos. Los habitantes fueron encarcelados en la iglesia local durante varios días mientras la ciudad era saqueada e incendiada. Una parte de la población huyó. Se estima que en Aarschote se destruyeron cerca de 350 casas y fueron asesinados unos 150 civiles. Un corresponsal de guerra americano que visito Aarschot poco después dijo: “En muchas partes del mundo he visto cosas terribles y repugnantes pero nada tan horrible como en Aarschot“.

Destrucción y muerte en Andenne

Andenne representaba una posición de poco interés estratégico. Los alemanes construyeron allí un puente de madera que les permitieran cruzar a la orilla izquierda del río Mosa. El puente fue volado y los alemanes la emprendieron contra los habitantes de Andenne, que habían capitulado pacíficamente con los alemanes nada más que estos entraron en la localidad. Durante tres días, los alemanes quemaron casas, dispararon a todo lo que se movía y ejecutaron a hombres en presencia de sus mujeres e hijos. El 28 de agosto, el comandante alemán decretó una orden en la cual decía que “cualquier revuelta de los habitantes daría lugar a la quema completa de la ciudad y los hombres serán ahorcados“. En un cartel colocado en Lieja, un general proclamaba: “Andenne ha sido reducida a cenizas y se han disparado a más de 100 personas. Traigo esto en conocimiento de la ciudad de Lieja para que sus habitantes sepan de su destino si toman una actitud similar’. 236 civiles fueron ejecutados en Andenne y muchos residentes fueron deportados a Alemania. La población de Andenne nunca se recuperó del todo de la matanza.

La masacre de Tamines

La masacre de Tamines se desarrolló el 21, el 22 y el 23 de agosto de 1914 .Allí murieron 384 personas, la mayoría civiles fusilados. Esta población, como las anteriores, se encontraban en el camino del Ejército alemán, que buscaba invadir Francia por su frontera con Bélgica. La resistencia militar resultó más fuerte de lo prevista, por lo que en buena medida los militares germanos descargaron su frustración con la población civil. Aquellas mujeres, hombres y niños fueron disparados, pasados a bayoneta, quemados o asfixiados cuando los soldados quemaron sus casas.

Dinant, antes y después de entrar los alemanes

 

El bombardeo de Dinant

En la mañana del 23 de agosto, los alemanes intentan reconstruir un puente en esta localidad y son atacados por la artillería francesa y fuego de fusil. Alegando que la población civil intenta atacar al ejército alemán, se ordena la retirada de la ciudad y comienza un bombardeo de artillería que dura varias horas. Tras el mismo, los soldados alemanes entran en Dinant y fusilan a la población civil a la vez que saquean la ciudad provocando unas 600 víctimas sólo en ese día. En los cuatro días que duraron esas represalía, cerca de 700 personas fueron masacradas y fueron utilizados civiles como escudos humanos.

La destrucción civil y cultural de Lovaina

Esta localidad sufrió los devastadores bombardeos del cañon Gran Berta. Un alto oficial comentó: “Teníamos que barrerlos a todos. No debía quedar siquiera una piedra en pie. Era necesario enseñarles el respeto por Alemania. Generaciones venideras vendrán aquí y verán lo que hemos hecho a esta ciudad“. Y vaya que si hicieron. Fueron ejecutados el alcalde, el recto de la universidad y todos los oficiales de policía de la localidad. La biblioteca de la universidad ,fundada en 1426, fue quemada con saña por los alemanes usando gasolina y pastillas incendiarias. Cientos de volúmenes y manuscritos irreemplazables del gótico y renacimiento se perdieron. Fueron más de 300.000 libros, 250 víctimas civiles y 10.000 personas expulsadas de sus hogares. La biblioteca fue reconstruída al final de la Primera Guerra Mundial pero en la Segunda Guerra Mundial el edificio fue incendiado y tuvo que ser restaurado de nuevo. Sigue en pie como símbolo de las guerras y las víctimas.

Todos estos acontecimientos fueron conocidos como ‘La violación de Bélgica‘, definición acuñada por la prensa aliada y neutral. El ultraje se propagó por todo el mundo cuando se conocieron los informes de las atrocidades alemanas. Fue también un símbolo de gran carga emocional que hizo que Gran Bretaña entrara en la guerra. La destrucción de Lovaina fue un referente del sufrimiento global de la población belga, tanto que barcos e incluso niños recibieron el nombre de la ciudad (El nombre original en neerlandés es Leuven). E incluso hubo una canción de marcha popular que se llamaba “Lovaina deberá ser nuestro grito de guerra“. Hubo además carteles propagandísticos sobre esas matanzas con el lema ‘Recuerda Bélgica’. Esa resistencia civil no existian en grado significativo en Bélgica durante la invasión alemana. Fue usada como excusa para aterrorizar bajo las palabras de influyente filósofo prusiano Karl von Clausewitz, en las cuales apuntaba que la población civil de una país enemigo no debe ser eximida de la guerra, sino que de hecho debe hacer sentir sus efectos y verse obligada a presionar a su gobierno para que se rinda.

Ruinas de la Biblioteca de Lovaina

 

En la década de 1920, los crímenes de guerra ocurridos en agosto de 1914 fueron a menudo desestimados como propaganda británica. En los últimos años los analistas han examinado los documentos originales y encontraron el hecho de que realmente se cometieron atrocidades a gran escala. Otros historiadores comentan que “La violación de Bélgica” tuvo el efecto secundario de barrer fuera de la vista pública las atrocidades cometidas por las fuerzas del rey Leopoldo II de Bélgica en el Estado Libre del Congo. Una campaña internacional había sido montada en repudio a los abusos perpetrados en el Congo entre los años 1900 y 1908, año en que el gobierno belga se hizo cargo del dominio de Leopoldo y paso a convertirla en una colonia con el nombre de Congo Belga. Con los belgas ahora siendo las víctimas, fueron pocos quienes del lado de los aliados quisieron seguir denunciando las atrocidades cometidas en el dominio colonial, donde algunos de los crímenes más fantasiosos como los que paralelamente serian atribuidos a los alemanes de haberlos cometidos a los mismos belgas, como cortarle las manos y los pies a los niños, habían sucedido realmente. (Sobre el genocidio belga en el Congo habrá un próximo artículo en La voz del muro)

Como suele pasar en todas las guerras, los vencedores siempre escriben sobre ellas. Los perdedores siempre son los más denostados y todos sus actos son atroces. Es curioso observar como las atrocidades cometidas por los vencedores se suelen pasar por alto. En definitiva la víctima siempre es la misma: la población civil. Ellos no miran si una bala o bomba viene de un lado u otro. Intentan sobrevivir. Masacres como las perpetradas en Bélgica, otras más que hubo en la Primera Guerra Mundial y las más conocidas de la Segunda Guerra Mundial dan a conocer el lado más inhumano del ser humano, ese que se desata en plena guerra donde si matas a 100 personas eres un héroe pero si matas a una en tiempo de paz eres un asesino.

Civiles a punto de ser fusilados en una localidad belga

 

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Fuentes consultadas:
https://en.wikipedia.org/wiki/Rape_of_Belgium