No existe la formula perfecta, pero hay cientos de aproximaciones que nos llevan a ser mejores. Puede parecer difícil, sobre todo si tenemos en cuenta que cuando convivimos en pareja no depende solo de nosotros, sino que es cosa de dos. Sin embargo a veces es tan sencillo como prestar atención a pequeños detalles que pueden cambiar todo.

Normalmente resulta más fácil verlos cuando ha pasado o lo vemos desde fuera, pero esta recopilación ayuda bastante a identificar y reconocer los fallos que la inmensa mayoría cometemos. 

No es recomendable quejarse de nuestra pareja con los amigos o la familia 

Si nos paramos a pensar veremos que en realidad tiene lógica. Cuando trasladamos problemas de dos a otras personas siempre surgen malos entendidos, más conflictos y el riesgo de generar una imagen que no se corresponde. Antes de lanzarnos a desahogarnos a la ligera siempre compensa tratar de solucionar lo que tenemos entre manos con nuestra propia pareja. 

Compararse es siempre un error garrafal

Aparte de crear inseguridades y un sentimiento de ansiedad notable, nos traerá problemas de aceptación. Cada persona, cada pareja, tiene un funcionamiento y una forma que poco tiene que ver que la de los demás. Buscar la comparación en otros casos que vemos es tan inútil como igualarnos a todas las parejas del mundo. Igual de equivocado es compararse o seguir el consejo de películas románticas. Hollywood es una cosa, y la vida otra.

Escurrir el bulto y echar la culpa es más que una equivocación 

Aunque desde pequeños aprendemos a echar la culpa a los demás es muy importante salir de ese círculo y asumir nuestros propios problemas. Solo nosotros somos responsables de nuestros sentimientos y acciones. Esto cobra especial relevancia en pareja porque tendemos a culpar al otro antes que asumir errores. 

No hay que tomar todo tan en serio

De verdad, no pasa nada. La vida está llena de altibajos y un pequeño problema es solo eso: un pequeño problema. Ningún fracaso es una tragedia, hay que saber mirar el lado bueno de las cosas, aprender a reírnos de nosotros mismos y saber darle la importancia justa a las cosas.

De la crítica no hay que abusar

Lo que puede parecer una pequeña critica sin importancia se puede transformar en un grave problema si lo hacemos constantemente. Igual que aprendemos a dar la importancia justa a las cosas tenemos que plantearnos también criticar lo justo. Sobre todo porque no solo habla de quien criticamos, sino de nosotros mismos también.

Ser transparentes pasa también por hablar de dinero

Pensamos que está feo o que es inapropiado. Pero por desgracia el ser humano todavía le da la suficiente importancia al estado financiero como para avergonzarse u ocultarse. No  hace falta que seamos como hacienda pero conocer en qué punto estamos cada uno evitará muchos problemas presentes y futuros. 

No te hagas el adivino, pregunta

Sobre todo en relaciones largas tendemos a pensar que lo sabemos todo del otro. Tomar decisiones o asumir estados por el otro es una equivocación. No se trata de adelantarse o suponer sino de confianza y comunicación. Nadie mejor que uno mismo sabe lo que piensa, por eso si deseamos conocer algo lo mejor es preguntar, hablar es la clave.

Elegir un mal momento para hablar tiene consecuencias nefastas

Algo tan simple como hablar con tu pareja puede traer complicaciones si siempre elegimos un momento inoportuno. Por ejemplo, si el otro ha tenido un mal día o está muy cansado no se tomará igual de bien una buena noticia que tengas que darle. Saber elegir el momento es todo un arte que evita malos entendidos o problemas. 

No te centres en estereotipos o roles asignados 

Tener la creencia de la división de tareas según seas hombre o mujer es toda una equivocación. No existen normas divinas, morales o legales por las que una mujer tenga que cocinar y un hombre ir a trabajar, por ejemplo. No te detengas en estereotipos en tu pareja, hoy día hay tantos roles asumibles por cualquiera como tipos de parejas en el mundo. 

No te precipites, no hay prisa 

Tener la paciencia y las ganas de vivir cada estado es fundamental. Todos queremos un final feliz, una vida perfecta llena de amor pero lanzarse a ello sin hacer el camino no asegura lo que ansiamos. Es más, muy probablemente tenga el efecto contrario. Es importante experimentar los cambios y la evolución con nuestra pareja al ritmo adecuado, poco a poco y sin prisa.

Una pareja no es la solución a ningún problema

En un mundo en el que prima encontrar el amor, tener una casa, un trabajo e hijos es fácil pensar que tener una pareja va ser la solución. No hay problema personal que vaya a arreglarse porque compartamos nuestra vida con alguien; del mismo modo que no hay que buscar hijos para salvar nuestros problemas de pareja. 

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Fuentes consultadas:
http://www.fresher.ru/2016/12/28/20-veshhej-kotorye-nikogda-ne-delayut-schastlivye-pary/#