A veces suceden eventos en nuestras vidas que nos hieren emocionalmente y nos hacen sufrir porque nos cuesta trabajo aceptar que están sucediendo o que sucedieron.

La energía emocional que se queda acumulada en un evento que no deseamos aceptar, o por el cuál culpamos a alguien más, sigue causando el mismo daño que causó al momento de suceder, sólo que ahora continuamente cada vez que recordamos el evento que lo causó.

Es posible que creamos que si nos pidiesen perdón o si obtuviésemos venganza o si pudiésemos olvidar, sanaríamos; así que nos quitamos la responsabilidad de sanarnos a nosotros mismos y buscamos la respuesta fuera de nosotros, dirigiendo nuestra atención y energía a las personas involucradas en el evento, quizá incluso exigiendo de ellas ciertas conductas que complazcan momentáneamente la necesidad que causa el dolor o sufrimiento del que en ese momento nos sentimos víctimas. Lo cierto es que aunque eso puede darnos cierta satisfacción, no sana el dolor, resentimiento o sufrimiento que originalmente causó el evento, ese es sólo un remedio temporal, ya que la energía sigue acumulada e impregnada de la misma emoción.

Te sugiero transformar las emociones y sanar, permitiendo que la energía emocional fluya de nuevo y el daño que sentiste se disipe liberándose. Lo puedes lograr llevando a cabo éstos tres sencillos pasos:


Primero: Aceptar lo que sucedió.

Seguramente has oído hablar del dicho, “lo que resiste persiste” quiere decir que mientras no aceptes lo que sucedió y sigas luchando con ello, el dolor seguirá incrementándose, así que lo que te sugiero es tomar control de lo que si puedes y soltar control de aquello que está más aya de tu poder y para lograrlo, simplemente agradece lo que sucedió. Tal vez te suene absurdo, pero verás que al agradecerlo encontrarás una nueva perspectiva y el dolor o sufrimiento se disipará.

Segundo: Decidir lo que desearías sentir.

Ahora que ya has aceptado lo que sucedió y puedes encontrar una nueva perspectiva al respecto de como te pudieses sentir, pregúntate: ¿Qué oportunidad trae ése evento a mi vida? Deja que la respuesta llegue a ti y cuando lo haga decide cómo desearías sentirte al respecto.

Tercero: Tomar una nueva acción. 

Ahora pregúntate: ¿para que desearías sentirte así al respecto del evento? y con la respuesta, toma una acción a favor de esa nueva dirección.

Recuerda ser compasivo contigo, es posible que hayas escuchado ésta famosa frase de Nelson Mandela:

“No perdonar, es como beber un vaso de veneno y esperar que tus enemigos mueran.”  

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Alain Phillips

Vivir En Armonía

www.vivirenarmonia.com.mx

Publicado en Salud
Fuentes consultadas:
www.vivirenarmonia.com.mx
http://www.showingfilmawards.com/wp-content/uploads/2012/02/Frases-sobre-el-perd%C3%B3n.pdf