Estaréis de acuerdo conmigo en que a veces los fines de semana nos vienen cortos, sobre todo cuando se quiere hacer una escapada, visitar familiares, ver a todos los amigos y, en definitiva, asistir a todos los eventos que se nos pongan por delante. Y ahora, con el verano a la vuelta de la esquina, estos se multiplican considerablemente.

Si los fines de semana fueran de tres días, podríamos hacer muchos más planes, sin contar las consecuencias beneficiosas para nuestra salud, así como en el aprendizaje de los más pequeños de la casa.

Efectivamente, todos los fines de semana deberían ser como un puente, y ahora mismo os mostraré los estudios y teorías que avalan esta magnífica idea:

Organizar escapadas dispersas durante el año ayuda a mantener el bienestar de los empleados

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Tomarse unas mini vacaciones de vez en cuando puede ser la clave para hallar la felicidad en el ámbito laboral, especialmente si se hace regularmente.

De hecho, los trabajadores que suelen tomarse unas vacaciones de cuatro o cinco días experimentan una mejora en la salud y en el nivel de bienestar, de acuerdo con un estudio publicado en la revista Stress and Health en 2011. Por tanto, si los fines de semana fueran de tres días, sería más sencillo encontrar hueco para hacer más escapadas.

Los autores del estudio también encontraron que, cuanto más desconectaban psicológicamente del ambiente laboral y cuanto más se relajaban los participantes, mejor era su incorporación.

Advertencia dirigida a aquellos que miran compulsivamente el correo electrónico hasta en vacaciones: los participantes del estudio que hacían actividades relacionadas con el trabajo durante las vacaciones experimentaban unos niveles más bajos de bienestar en los días posteriores a su vuelta a casa.

Echar horas extra en el trabajo puede resultar peligroso para la salud

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Si sois de esos que tenéis un grillete que os impide abandonar vuestra mesa de trabajo, que sepáis que no le estáis haciendo ningún favor a vuestro cuerpo.

Según un estudio publicado en agosto en la revista médica The Lancet, los empleados que trabajaban 55 horas o más a la semana tenían un 33% más de probabilidades de sufrir un derrame cerebral, así como un 13% más de de sufrir un infarto, que aquellos que trabajaban 40 horas semanales.

Nos sorprendió. Antes habíamos descubierto que trabajar horas extra estaba asociado con la diabetes, pero solo entre los empleados con un estatus socioeconómico bajo. Sin embargo, la relación con el derrame cerebral estaba presente en todos los grupos“, afirma Mika Kivimaki, autor principal de estudio y profesor del University College de Londres.

Una semana escolar de 4 días supondría un beneficio en el aprendizaje

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Al parecer, los fines de semana de tres días no serían beneficiosos exclusivamente para los que trabajan. Los niños de primaria que participaron en un programa especial de semanas escolares de cuatro días, pero con las mismas horas lectivas a la semana, sacaron mejores notas en matemáticas que aquellos que iban al colegio cinco días, tal y como confirma un estudio realizado conjuntamente entre las universidades de los estados de Georgia y de Montana, EE. UU., publicado en julio por la revista “Education, Finance and Policy”.

Pensamos que cuantas más horas tengan al día, más oportunidades tendrían los profesores de utilizar diferentes tipos de procesos de enseñanza. También creemos que las semanas escolares de 4 días harían disminuir el absentismo, ya que los estudiantes podrían dejar las citas con el médico o con el dentista para el viernes y no perder clase“, comenta Mary Beth Walker, decana de la Andrew Young School of Policy Studies de Georgia.

Así pues, podemos concluir que los fines de semana de tres días mejorarían nuestra salud, así como nuestra felicidad y el aprendizaje de los más pequeños.

Vía: Huffington Post, traducción y adaptación elaborada por La Voz del Muro.

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