Las marea es un fenómeno natural que supuso un misterio para la humanidad durante cientos de años. Fue Isaac Newton el primer ser humano que llegó a la conclusión de que esto era provocado por la fuerza gravitacional que la luna ejerce sobre la tierra.

La subida y bajada de las mareas provoca que, en determinados lugares, el paisaje cambie enormemente dependiendo de la hora a la que lo visitemos. Podemos encontrarnos con lugares totalmente accesibles a pie y horas más tarde quedar atrapados allí debido al agua.

Hoy queremos mostraos 4 lugares en los que esta “magia” hace que el paisaje cambie de bueno a mejor. Y es que si no los conocieseis seguro que os preguntaríais ¿cómo habrán llegado hasta allí sin barco y sin mojarse?

Monte Saint-Michel, Normandía en Francia

La abadía benedictina situada en el monte Saint Michelle es uno de los atractivos turísticos más famosos de Francia. Esta maravilla de estilo gótico fue construida entre los siglos XI y XVI.

La isla donde se asienta es de origen rocoso y dota a todo el conjunto de una belleza natural y única en el mundo. En 1879 se construyó un camino de piedra que conectaba la isla con el continente.

Durante la marea alta, esta calzada queda cubierta por el agua. Su profundidad es variable, pero puede llegar hasta los 15 metros. No se recomienda acceder a pie a la abadía por otro camino que no sea este, ya que en las arenas pueden formarse lodos, e incluso arenas movedizas muy peligrosas para los viandantes.

Hace poco se inauguró un puente mucho más moderno y ancho que el antiguo camino. Además, este puente permite acceder a la isla aún cuando sube la marea.

Monte St. Michael, Cornwall, Inglaterra

Esta iglesia no solo comparte nombre y aspecto con su homóloga francesa, si no que también es una iglesia y perteneció a la misma orden que la de Saint-Michel.

A lo largo de su historia, este monte ha sido hogar de disputas, conquistas, reconquistas y construcciones de diversa índole. Se cree que hubo un antiguo monasterio allá por el siglo VIII. Años después fue convertido en una abadía y, mas tarde, en un puerto comerciante.

Actualmente la isla tiene un castillo que es la residencia oficial del Lord St Levan.También tiene diversas capillas, una hilera de casas en la parte más baja y un cementerio.

Un camino de piedra se encarga de conectar la montaña con el resto de Inglaterra. Cuando la marea sube esta carretera queda totalmente inundada, por lo que hay que tener cuidado a la hora de planificar la ida y la vuelta de la isla.

Manjuyod White Sandbar, Negros Oriental, Filipinas

Manjuyod es una extensión de arena blanca de unos 10.000 Km cuadrados, que queda totalmente inundada cuando sube la marea. Su máximo atractivo reside en que las aguas que la inundan son totalmente cristalinas.

En medio de este “desierto” se encuentran unas pocas cabañas a las que podremos acceder a pie o en barco, dependiendo de la hora del día.

El espectáculo en este lugar es doble. Durante la marea baja seremos testigos de sus blancas y finas arenas, con multitud de estrellas marinas y cangrejos paseándose por la zona.

Cuando la marea sube, podemos disfrutar de la claridad de sus aguas y la inmensidad del océano. Podemos incluso bañarnos en su aguas tropicales y disfrutar con la fauna marina.

Esculturas de Jason deCaires Taylor en el Támesis, Londres, Inglaterra

Londres es una ciudad que tiene mucho que ofrecer a los visitantes. Pero lo que nunca imaginaríais es que cuando la marea baja, su oferta cultural aumenta.

En las orillas del río Támesis,  al lado del puente Vaushall, se encuentran estas esculturas del artista Jason deCaires Taylor, 4 jinetes con sus respectivos caballos, solo visibles durante unas horas al día.

Esta obra pretende hacer reflexionar sobre la dependencia del ser humano de los combustibles fósiles, razón por la cual las cabezas de los equinos son bombas de petróleo.

Los jinetes son dos hombres de negocios y dos niños, en una clara alusión a las personas que controlan los recursos frente a aquellos cuyo futuro está en juego.

La próxima vez que penséis en viajar a algún sitio, no os olvidéis de mirar el estado de las mareas, no vaya a ser que lo más interesante del viaje acabe sumergido durante vuestra visita.

Artículo por La Voz del Muro

Publicado en Salud