Tener un huerto es una actividad motivadora y divertida que cualquiera puede disfrutar en cualquier momento de su vida. Sus beneficios son muchos y no resulta necesario contar con mucho espacio o experiencia, a pesar de lo que se dice. Es cierto que cuanto más espacio más jugo se le puede sacar, pero incluso un pequeño rincón dentro de casa es suficiente para cultivar lechugas y otros cultivos pequeños. Así que hoy te traigo 4 motivos de peso para que te animes a montar tu propio huerto.

Comida ecológica y de proximidad

La contaminación del suelo y el agua por pesticidas, junto con el agotamiento de nutrientes en la tierra cultivable son dos de los impactos más graves de la agricultura industrial. Por otro lado, muchos de los productos que consumimos en nuestro día a día recorren grandes distancias, contribuyendo en gran medida a las emisiones de CO2 causantes del cambio climático. Un huerto urbano, cultivado de forma ecológica, corta por lo sano con estos dos problemas. No hay comida más cercana y ecológica que la puedes cultivar en tu balcón.

Es cierto, si cuentas con poco espacio que no podrás cultivar todos los vegetales y frutas que consumes. Pero no es necesario. Cultivar dos o tres cultivos cada temporada es suficiente para disminuir tu huella ecológica. Pues empezar por tu cultivo favorito, o por aquellos que suelen contener mayor contenido en pesticidas (aquí tienes un listado). Cultivarlos tú mismo te garantizará obtener tu vegetal favorito libre de pesticidas y de largos recorridos en avión.

Ganas en salud

Mientras trabajas en el huerto el tiempo pasa volando. Es muy fácil olvidar que estás haciendo ejercicio físico. Incluir el huerto en tu día a día es una buena forma de mantenerte activo y en forma, y mucho más barato que el gimnasio.

Por otro lado, muchos estudios demuestran que trabajar en el jardín o el huerto ayuda a reducir los niveles de estrés y mejora el ánimo. Unos minutos de huerto al día es la mejor de las terapias.

Te reconecta con la naturaleza

Para aquellos que vivimos en la ciudad, un huerto puede ser la mejor forma de reconectar con la naturaleza en nuestro día a día. Un huerto te reconecta con las estaciones, con el clima, con los ciclo de materia y energía de los que nuestras sociedades dependen para vivir pero que resultan difíciles de apreciar en el ajetreo diario. El huerto te obliga a bajar el ritmo, a adquirir una percepción del tiempo más desacelerada y sobre todo, ayuda a adquirir actitudes más respetuosas con el medio ambiente en otros ámbitos.

Educa en sostenibilidad

Aunque muy relacionado con el punto anterior, me parecía necesario destacar esta función que adquieren los huertos en el desarrollo personal, tanto de adultos como de niños. Muchas veces escuchamos que los problemas del mundo se solucionan con educación, entendiendo que esta educación es para los demás y que nosotros ya tenemos el cupo completo. Pero todos podemos mejorar, todos podemos reaprender y cambiar actitudes y hábitos por otros más sostenibles. El huerto conecta con tantos aspectos de nuestra vida cotidiana (tiempo libre y ocio, alimentación, manejo del estrés, tiempo en familia, hogar) que muchas veces se convierte en un “catalizador de aprendizajes” que envuelve a toda la familia y se expande por grupos de amigos. Veo cada día en mi trabajo como gente que empezó con un minihuerto se involucra en cooperativas de consumo, o empieza a leer las etiquetas de los productos que meten en la cesta de la compra. O empiezan a valorar más los tomates del agricultor de la zona que los que pueden encontrar en el supermercado. Involucran a los pequeños de la casa en el proceso de cultivar y cocinar su propia comida. El huerto fue, de algún modo, un interrumptor que desencadenó toda una serie de nuevas preguntas y nuevas respuestas.

¿Te animas a montarte un huerto en casa?

Montarte un huerto en casa no es tan complicado como puede parecer al principio. No hace falta ningún superpoder para que no se te mueran las plantas. Sólo te hace falta buena información. Mi recomendación personal es que empieces por cultivos fáciles y rápidos, como las lechugas y otras hojas de ensalada, y que a partir de ahí vayas escalando. Si te interesa, en este post tienes una guía de iniciación al huerto en casa. 

Espero haberte despertado el gusanillo y te animes a hacer un huerto, si es que no has empezado ya.

Publicado en Verde