Tal vez la Atlántida de Platón sea la ciudad perdida más famosa del mundo, pero no es la única. Muchas otras ciudades han sido engullidas por el mar, el desierto o algún otro cataclismo; y aunque algunas han sido descubiertas, muchas aún continúan ocultas. Aquí tienes 5 ciudades legendarias que nunca han sido encontradas.

La ciudad perdida de Z y la desaparición de Percy Fawcett

En abril de 1925, ataviado al más puro estilo Indiana Jones -de hecho se cree que fue él quien inspiró al personaje-, el arqueólogo y explorador británico Percy Fawcett se adentró en la jungla brasileña en busca de la ciudad perdida de Z. Jamás regresó, ni encontraron sus restos.

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Percy Fawcett – wikipedia.com

Su única pista: un antiguo manuscrito encontrado en la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro. Este documento había sido escrito en 1753 por un antiguo explorador portugués, quien contaba haber descubierto una antigua ciudad amurallada en la región selvática de Mato Crosso.

Casi nadie daba crédito a las vagas descripciones de este manuscrito, pero Fawcett estaba convencido de la existencia de la ciudad Z. De hecho, llegó a organizar hasta tres expediciones para encontrarla, pero de la última jamás regresaría. Ni él, ni ningún miembro de su equipo regresaron, y ni siquiera las misiones de rescate lograron encontrar ningún resto o pista.

Según el propio Fawcett, “Ciudad Z debía de ser una ciudad monolítica, más antigua que las ciudades egipcias, compuesta de casas bajas en torno a un gran templo de forma piramidal, que se hallaría ubicado en mitad de un valle de unas 10.000 millas de ancho”.

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El yermo de la Amazonia en Brasil, donde Percy Fawcett buscó la Ciudad Z – Wikimedia Commons

Aunque la gesta parecía increíblemente difícil el explorador se encontraba muy esperanzado, ya que solo 14 años antes, en 1911, Machu Picchu había sido encontrado. A pesar de todos sus esfuerzos y precauciones, nada más se supo de él o sus posibles hallazgos. ¿Y si encontró su destino?

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Percy Fawcett, segundo por la izquierda, en algún punto entre Brasil y Bolivia –wikipedia.com

Aztlán, la tierra natal de los aztecas

Se cree que la ciudad primigenia de Aztlán nunca fue encontrada porque simplemente no existió, siendo una especie de ciudad mitológica para los aztecas, como la Atlántida para griegos y romanos.

La apalabra Azteca significa, nada más y nada menos, “proveniente de Aztlán”, una hipotética patria primigenia desde la que había emigrado el pueblo azteca hasta establecerse en Tenochtitlán, actual México.

Los Anales de Tlatelolco sitúan la supuesta migración el 24 de mayo de 1064, primer año del calendario solar azteca. En 1581, Fray Diego Durán se encargó de engrandecer el mito tratando de hallarla en el actual sudoeste de Estados Unidos.

Lyonesse, la ciudad legendaria que descansa en el fondo del mar

Según la leyenda artúrica, el héroe Tristán, protagonista de la famosa leyenda medieval Tristán e Isolda, nació en la mítica tierra de Lyonesse, una gigantesca ciudad amurallada al borde de un impresionante acantilado sobre el océano.

Como en todos los mitos, la ciudad era casi mágica: su clima benigno propiciaba que hubiera varias cosechas al año, las vacas daban la mejor leche y las colmenas producían abundante miel. Pero su impresionante ubicación habría sido su perdición. Según los relatos, la ciudad se habría hundido en el mar el día 11 de noviembre de 1099. Aquel fatídico día, el nivel del mar habría subido de forma imprevisible, engullendo pueblos enteros, personas y animales en segundos.

Se cree que Lyonesse habría estado ubicada en la actual zona de las islas Sorlingas en Cornualles, Inglaterra. Las evidencias muestran que, efectivamente, el nivel del mar en esta zona alguna vez fue mucho más bajo por lo que, de haber existido, seguramente Lyonesse habría quedado sepultada bajo las aguas. Muchos son los buceadores que, aún hoy, tratan de hallar sus restos.

El Dorado

¿Qué aventurero podría resistirse a una ciudad construida enteramente de oro? Casi ninguno, y por eso El Dorado ha sido una de las ciudades perdidas más buscadas de la historia del hombre.

La ciudad de El Dorado está ligada a la tribu Muisca (1270-500 a.C.), que ocupó las zonas de Cundinamarca y Boyacá de Colombia y quienes, según la leyenda, tenían un particular ritual para ungir a sus gobernantes.

Para los muiscas, El Dorado no era una ciudad, sino su rey, al que cada día bañaban con polvo de oro y piedras preciosas. Al caer la noche, el rey era lavado en un lago sagrado, llamado Guatavita, en el que toda esta riqueza era abandonada.

La fama de este pueblo, tan rico y abundante en oro y piedras preciosas como para tirarlas al agua cada día, sobrevivió a los siglos, pasando y engrandeciendo su leyenda. Pronto la ciudad estaría construida enteramente en oro, y los exploradores enloquecerían por encontrarla.

Francisco de Orellana, en 1541, fue el primer conquistador europeo que recorrió el río Amazonas en su búsqueda. Sir Walter Raleigh lo intentaría en 1594, fracasando estrepitosamente hasta en dos ocasiones.  Finalmente, en 1772, Alexander von Humboldt y el botánico Aimé Bonpland trataron de encontrarla, concluyendo que el lugar era un simple mito. Sin embargo, aún hay exploradores que sueñan con tener la suerte de encontrarla.

Julfar, la ciudad perdida en el desierto

Tal vez Dubai sea hoy una vibrante ciudad futurista, llena de impresionantes rascacielos y las más extrañas excentricidades, pero los orígenes de esta cultura se remontan miles de años atrás. La ciudad perdida de Julfar sería prueba de ello, al menos por lo que se desprende de los textos y resgristros conservados, ya que de su ubicación nada se sabe. 

La ciudad medieval fue el hogar del legendario marino árabe Ahmed Ibn Majid, quien inspiró al personaje Simbad el Marino. La urbe fue un importante enclave comercial, grande y próspero como pocas ciudades en el norte del Golfo Pérsico. Sin embargo, su bonanza atrajo las envidias de otras potencias rivales, que la conquistaron.

Portugueses, persas o tribus locales, Julfar pasó por tantas manos y guerras que terminó siendo abandonada por su gente, hasta que la arena del desierto la engulló perdiéndose para siempre.

Fuente: ancient-origins.net Vía: labrujulaverde.com

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