Durante el último siglo, la arqueología ha desenterrado tesoros de un valor y una riqueza cultural incalculable, pues gracias a ellos, hemos podido descubrir cómo vivían, en qué creían, cómo se organizaban y cómo se comunicaban las antiguas civilizaciones del pasado. Por ello, podemos decir que el principal objetivo de la arqueología es el estudio de los cambios en la organización social, así como la diversidad del comportamiento humano.

El pasado es un rompecabezas, cuyas piezas a veces están envueltas en el misterio más absoluto. Los arqueólogos e historiadores son los encargados de ir uniendo estas piezas, para que todo case adecuadamente y podamos ir desvelando todos los interrogantes de épocas pasadas.

Decimos que estos cinco descubrimientos cambiaron el mundo porque, gracias a ellos, pudimos comprender cosas fundamentales para seguir entendiendo otras cosas dentro de sus respectivas divisiones diacrónicas o secuencias temporales.

1. Los Manuscritos del Mar Muerto

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Los Rollos de Qumrán o Manuscritos del Mar Muerto, como popularmente se les conoce, son una colección de 972 documentos que fueron encontrados en las grutas de Qumrán, a orillas del Mar Muerto, a finales de 1946 por unos pastores beduinos. La mayoría de ellos están escritos en arameo y en hebreo, aunque también se encontraron algunos ejemplares en griego.

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Su importancia reside en que son el testimonio más antiguo -entre el 250 y el 66 a.C- de los textos bíblicos hasta la fecha. Los manuscritos comprenden todos los libros de la Biblia hebrea, a excepción del libro de Ester, y comentarios, calendarios, oraciones y normas de la comunidad religiosa judía específica, que muchos expertos los identifican como los esenios.

2. Pompeya

Ciudad del antiguo Imperio Romano fundada en el siglo VII a.C y que fue enterrada por una erupción del volcán Vesubio el 24 de agosto del año 79 d.C. Sus habitantes murieron por el flujo piroclástico de la fuerte erupción. Esta grandiosa y esplendorosa ciudad, quedó prácticamente enterrada por la ceniza, hecho que propició que se conservase así de bien tras el paso de los siglos, aunque hay que tener en cuenta que durante la erupción, los edificios vivieron un fenómeno muy parecido a un bombardeo, motivo por el cual la mayoría de los tejados se vinieron abajo y muchas edificaciones se hallaron gravemente arruinadas.

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Durante las excavaciones, ocasionalmente eran hallados huecos en la ceniza que habían contenido restos humanos. En 1860, el arqueólogo Giuseppe Fiorelli sugirió rellenar estos huecos con yeso, obteniendo unos moldes que ilustraban a la perfección el último momento de la vida de los ciudadanos que no pudieron escapar de la tragedia.

3. La Tumba del Faraón Tutankamón

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La tumba en cuestión, que fue descubierta por el arqueólogo Howard Carter en 1922, perteneció al faraón Tutankamón, de la XVIII dinastía. El ‘rey niño’, como también se le conoce, reinó entre el 1336/5 y el 1327/5 a.C.

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Se trata del mayor descubrimiento arqueológico en Egipto de todos los tiempos, pues es la única tumba de un faraón que halló completamente intacta, la cual albergaba no solo los restos del faraón y tesoros de incalculable valor, sino que también se hallaron las momias de dos niñas en período de gestación, que pudieron ser hijas suyas.

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El cadáver del rey estaba envuelto en trece capas de lino. Entre los pliegues de las telas se encontraron hasta 143 joyas y amuletos, cuyo fin era proteger la transformación del faraón de la muerte a la inmortalidad. La famosa máscara funeraria que aparece en la fotografía, que cubría la cabeza del faraón, iba acompañada de un pectoral colgado del cuello, también de oro y con el dios Horus representado, y un cuchillo de oro y hoja de hierro en la cadera derecha.

4. Los Guerreros de terracota

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Los Guerreros de terracota comprenden un conjunto de más de 8000 figuras a tamaño real, que fueron enterradas en el complejo funerario del primer emperador de la China unificada, Qin Shi Huang, del 210 al 209 a.C. Los Guerreros fueron descubiertos en 1974, durante unas obras de abastecimiento de agua, cerca de Xi’an.

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A pesar de parecer todas casi iguales, cada figura es completamente distinta de las otras. Además, en su orígenes iban revestidas de una delicada policromía y portaban armas y otros accesorios. Además de los Guerreros, el Mausoleo del emperador alberga unas 400 tumbas más y la cámara funeraria y la tumba del propio Qin Shi Huang. Esta todavía no ha sido abierta por los arqueólogos pero las fuentes antiguas cuentan que en la cámara funeraria hay una réplica de la antigua China y un mar de mercurio bajo una cúpula llena de joyas y pinturas simulando el firmamento.

5. Cuevas de Altamira

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Hacia 1868, Modesto Cubillas descubrió el acceso a las famosas cuevas de Altamira, máxima representación del espíritu creador del hombre. No sería hasta 1879, cuando Marcelino Sanz de Sautuola y su hija, María Faustina Sanz Rivarola, descubrieron las pinturas. La niña fue quien avistó las pinturas, al adentrarse sola en la cueva, que apresuradamente avisó a su padre de su grandioso hallazgo. Sautola quedó sorprendido al ver la cantidad de animales que comprendían la bóveda.

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La cueva es el primer lugar en el mundo en el que se identificó la existencia del Arte Rupestre del Paleolítico superior. Los 270 metros de cueva, ubicada en el municipio español de Santillana del Mar (Cantabria), albergan fantásticas pinturas de bisontes, caballos, manos, ciervos y misteriosos signos, que fueron pintadas durante los milenios en los que la cueva de Altamira estuvo habitada, entre hace 35.000 y 13.000 años antes de nuestra era.

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Las protuberancias naturales y las grietas de los techos fueron utilizadas para dar volumen o para dibujar el contorno de las figuras. El ciervo es la especia más representada de todas. Para llevar a cabo los dibujos y grabados, utilizaban dos tipos de pigmentos: el negro del carbón y el óxido de hierro -rojo o pardo-, aplicados directamente o disueltos en agua. Muchos la conocen como la Capilla Sixtina del Arte Rupestre, que guarda la manifestación más extraordinaria del arte paleolítico.

Fuente: publimetro, ehowenespanol, museodealtamira, wikipedia (KV62), bibliotecapleyades

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