“Lo mejor es enemigo de lo bueno” Voltaire

Al terminar de escribir este artículo tengo dos opciones. Puedo obsesionarme con sus defectos, dudar si hay una mejor manera de decir lo que quiero decir y editarlo durante meses hasta creer es perfecto. O puedo presionar el botón de publicar.

Elijo la última opción.

Porque buscar la perfección no nos mueve hacia adelante – nos detiene.

Nuestro mejor trabajo no es el perfecto. Son las imperfecciones en nuestras obras las que nos permiten ser geniales. Y esto es porque…

Perfecto no es interesante.

Las faltas, las cosas sin pulir, las reglas rotas, las decisiones en contra de nuestros instintos es lo que hace nuestro trabajo único, efectivo y memorable.

Las imperfecciones son las que atraen a otros hacia nuestras creaciones y lo que las hace resaltar. La atención la capta aquello que sobresale, no lo que encaja. Y lo que hace que algo sobresalga es cómo difiere de la norma.

Pero la perfección requiere lo opuesto – anima a que te apegues a las reglas.

Perfecto, por definición, es “aquello que tiene todos los elementos requeridos o deseables”. Lo que significa es que es perfecto porque ofrece lo esperado. Esto está bien, pero lo que ya se espera es poco interesante y más bien es aburrido. No solemos prestar mucha atención a lo esperado.

Perfecto no es común.

Es un cliché decir que nadie es perfecto y es un cliché porque es verdad.

Nadie alrededor nuestro es perfecto. Todos tenemos batallas y nos gusta ver nuestras luchas reflejadas en aquellos que nos rodean, en quienes seguimos y admiramos.

Revelar tus imperfecciones, en lugar de esconderlas, no hace que los demás se aparten de ti – los acerca.

Podemos identificarnos con las imperfecciones de los demás. Estas nos humanizan a nosotros y a nuestras acciones, y alientan a la gente a conectarse como nunca lo harían con las cosas que parecen perfectas.

Perfecto es limitante.

Digamos que logramos crear algo perfecto (no podemos, pero de eso más en un minuto) y llegamos a ese estándar imposiblemente alto que definimos para nosotros mismos… ¿Ahora qué? ¿Qué sigue después?

La perfección no permite cambio, mejora, o crecimiento. Si nos convencemos de haber logrado algo perfecto, le quitamos la habilidad de progresar.

Repetición, adaptación, aprendizaje… esto es lo que resulta de la imperfección.

Cuando nos sentimos confiados al producir cosas imperfectas creamos oportunidades para ser mejores. Los errores son valiosos, no los subestimemos al tratar de evitarlos.

Perfecto es una excusa.

La mejor manera de evitar hacer algo en este mundo es aspirar a la perfección.

No podemos dejar que nadie lea nuestro libro si no es perfecto. No vendemos nuestro producto hasta que sea el mejor. Y no tiene sentido acercarnos a clientes potenciales hasta que nuestra estrategia sea la mejor, ¿cierto?

Falso.

Muchas veces nuestro afán por ser perfectos (nuestros “estándares altos”, “compromiso con la excelencia”, o como se nos ocurra etiquetarlo) se convierte en una excusa para evitar seguir adelante.

Si lo intentamos y fallamos, somos un fracaso. Pero si trabajamos por siempre en perfeccionar nuestras creaciones, entonces es que ¡tenemos estándares altos!

No podemos usar la perfección para tapar nuestro miedo. Si lo que nos detiene es miedo, eso lo podemos superar.

Perfecto es inexistente.

Este es mi último argumento para convencerte de aceptar la imperfección.

La perfección no existe. Estás persiguiendo un fantasma.

Hay una infinidad de variables que rodean tu trabajo y que hacen que sea imposible definir y evaluar la perfección.

¿Cuál es la versión perfecta de esta publicación?

Para algunos será una versión corta. Para otros, necesitaría ser diez veces más extensa. Tal vez necesite ejemplos más concretos o más obscenidad (¡Mierda, sabía que algo faltaba!).

No hay una versión “perfecta” de esta entrada de blog, así como no la hay de nada de lo que hacemos.

Y esto está bien mientras aprendamos a abrazar lo que existe – la imperfección.

Sé que lo que hago es imperfecto y me siento bien al respecto; por eso puedo publicarlo, aportar valor a la gente mediante ello (eso espero), aprender en el proceso y seguir adelante para crear otra publicación más.

Apuntar a la imperfección me permite progresar, ir hacia adelante y, finalmente, tener éxito.

Entonces, ¿quién necesita perfección?

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Traducción: Laura Briones | Fuente: fortheinterested.com

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Publicado en Salud
Fuentes consultadas:
http://fortheinterested.com/embrace-imperfection/