“Estoy sentada en la cama del hospital a la espera de que los médicos me estirpen mis dos pechos. Pero aún así, me siento afortunada.

Hasta ahora no había tenido problemas de salud, pero con 69 años de edad supongo que tocaba. Sin embargo, en las horas que llevo aquí me he cruzado con varios pacientes de cáncer empujados en camillas y.. ninguno de ellos tenía más de 17 años...”

Esto es un extracto del diario de mi abuela. Lo copié hace 10 años para recordarme a mí misma que, incluso en los malos momentos, hay cosas por las que podemos sentirnos agradecidos.

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La felicidad no es la ausencia de problemas, sino la capacidad de lidiar con ellos y superarlos. Piensa en lo que serías si tu mente no hubiera tenido que enfrentarse a problemas de toda índole desde que naciste.

Es así como aprendemos, es así como maduramos. Por ello, es importante no lamentarse de los problemas, sino motivarse en las horas bajas para enfrentarlos.

Por si te resulta de ayuda, aquí tienes 8 ideas para recordar cuando las cosas van mal.

1. El dolor es parte necesariaproblemas positivos 2

Cuando se cierra una puerta, otra se abre. Pero a pesar de ello, la mayoría de las personas permanecen quietas hasta que las circunstancias las empujan.

El dolor es, por tanto, nuestro principal revulsivo. Un mal necesario que nos obliga a ponernos en marcha y a comenzar a tomar decisiones. Ese motor de cambio nos obliga a pensar, a aprender de nuestros errores y a madurar.

Recuerda que, como cualquier experiencia negativa, hay que aprender a gestionar el dolor, ya que es un arma de doble filo. Si lo positivas y aprendes de él, te ayudará a crecer como persona, pero si solo te regodeas en tus problemas, únicamente obtendrás sufrimiento.

2. Todo en la vida es temporal

Los días terminan, las horas pasan, las personas nacen y mueren. Nada es eterno, y nuestra vida está sujeta a todo tipo de cambios. Sin embargo, nos engañamos pensando que nuestra vida posee cosas, rasgos, y personas que nunca cambiarán.

Lo siento, pero debes de abrir los ojos y comprender que debes prepararte para disfrutar del cambio y no oponerte a él. Salir de tu zona de confort y convertirte en alguien flexible.

Cuanto mayor flexibilidad tengas para adaptarte a las cosas, más feliz serás. Del mismo modo, cuando estés deprimido, piensa que la vida es cíclica y que las malas rachas también tienen un final.

3. Quejarse no cambia las cosas

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Los problemas o injusticias no se arreglan a base de quejas, sino trabajando duro para cambiarlas. Si algún aspecto de tu vida no te satisface, arremángate y ponte manos a la obra.

Ningún caballero de dorada armadura va a luchar tus batallas por ti. La suerte no te va a sonreír si no sales a buscarla. La felicidad es para la gente que no teme a los problemas, pues estos suponen una oportunidad de aprender, trabajar, superarlos y ser mejor persona.

4. Las cicatrices son un símbolo de orgullo

No te avergüences de las cicatrices que la vida te ha dejado. Una cicatriz es una herida cerrada.

Donde las personas o las circunstancias, te hirieron, tú has sabido curarte y sanar, avanzar y fortalecerte.

Al igual que las cicatrices de verdad, las psicológicas no siempre son bonitas, y aunque pasen los años pueden doler si piensas en ellas. Sin embargo, son un recordatorio positivo y permanente de tu fuerza. Una marca de guerra que grita a los cuatro vientos: ¡Lo conseguí! Sobreviví a mi …(ruptura, divorcio, despido, pérdida), y tengo cicatrices para probarlo.

5. Cada paso adelante, es una batalla ganada

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Resolver un problema no es cosa de un día; es un proceso que requiere grandes dosis de paciencia y pensamiento positivo.

Recomponer tu autoestima, mejorar tu físico, tu salud, el amor… son cosas que van a necesitar trabajo y perseverancia. Para ello, la motivación es la pieza clave.

Alegrarse de los pequeños logros y disfrutar del camino, es fundamental para cumplir tus objetivos. Si deseas conseguirlo, deberás ser inteligente y prever cuales serán las trampas y desánimos que sortearás en tu camino.

6. Las opiniones ajenas no deben importarte

Lo que opinen los demás está de más y no debes andar pendiente de ello. Nunca llueve a gusto de todos, y es probable que tu familia y amigos no siempre estén de acuerdo con tus decisiones.

En la vida tendrás que tomar decisiones sin el apoyo de las personas que te quieren, pues en su amor por protegerte pueden aconsejarte a mantenerte en una situación que odias.

Los padres, por ejemplo, prefieren que sus hijos aguanten infelices en su trabajo a cambio de cierta estabilidad. Sin embargo, puede que ser infeliz el resto de tu vida no sea lo que desees, e incluso con la oposición de tu familia, debas rebelarte.

Recuerda: escucha a todo el mundo, pero sobre todo a ti mismo.

7. Acéptate o serás profundamente infeliz

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Hay quien odia la vida que le ha tocado vivir, que anhelan el amor que otros tienen, que envidian las posesiones de otros, o se lamentan del cuerpo que tienen.

Vivir así te hará profundamente infeliz. Aceptar las ventajas que te han tocado y sentirte afortunado, es fundamental si quieres vivir en paz contigo mismo.

Puede que no sepas dónde va a llevarte la vida, pero debes sentirte seguro de que estás en el lugar adecuado.

8. Lo mejor que puedes hacer es mantenerte en movimiento

No tengas miedo a enojarte, si luego serás capaz de sonreír. No temas el sufrimiento y enamorarte de nuevo. Deja que tus heridas sanen y muestra orgulloso tus cicatrices. Rodéate de amigos, y no tengas inconveniente de hacer otros nuevos.

Lee, escribe, enriquécete, aprende cosas nuevas y pierde tu miedo al ridículo. Apúntate a tenis, karate, equitación… sal, una y otra vez de tu zona de confort.

En resumen, muévete, fluye, cambia… pues solo tu yo de mañana sabrá solucionar tus problemas de hoy.

Fuente: healthinsider.ru traducción y adaptación Lavozdelmuro.net

Publicado en Miscelánea