El huevo es un alimento delicioso, sano, básico en la dieta de muchas personas y se encuentra en infinidad de recetas.

Contiene todas las vitaminas excepto la vitamina C. Las liposolubles se encuentran en la yema y las hidrosolubles en la clara. Hay que destacar su riqueza en ácido fólico y en vitamina B12. El argumento del colesterol en el huevo que tanto nos han vendido, parece estar siendo desmentido por los últimos estudios científicos. Uno de ellos pero no el único, es el presentado por la Universidad Británica de Surrey, gracias al cual la Fundación Británica del Corazón, suprimió su recomendación de reducir el consumo de huevos. Este estudio, al igual que otros muchos de reciente publicación, aseguran que el colesterol incluido en los alimentos no es determinante a la hora de sufrir colesterol en el organismo, sino que se trata más bien de una compensación de grasas saturadas e insaturadas y de niveles equilibrados de colesterol (HDL y LDL), y que son otros factores como el tabaco, la falta de ejercicio o la obesidad, los que inciden a la hora de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

En tortilla, duros, rellenos, en postres, guisos… hay muchísimas formas de elaborarlos y disfrutar de su apetitoso sabor. Probablemente tendrás tu forma favorita de cocinarlos, pero hoy comparto los mejores consejos y trucos, que te pueden facilitar la experiencia en la cocina y mejorar aún más el sabor de tus platos:

  • Separación de yemas de huevo:

Universidad  Cuchara.


Muchas recetas te piden que separes la clara de la yema para poder llevarlas a cabo; ésta es una manera realmente sencilla de separar las dos cosas sin romper la yema. Todo lo que necesitas es una botella de agua vacía.

Rompe el huevo en un tazón, aprieta la botella de agua para quitarle el aire y colócalo sobre la yema del huevo antes de soltar la botella. La yema se queda en el interior de la botella completamente aspirada.

  • Huevos al horno:

Un bello desastre.

Todo lo que tienes que hacer es colocar los huevos como indica la imagen, en una bandeja para magdalenas, sin necesidad de agua. Cocínalos durante 30 minutos a 350 grados. Después, enfríalos en un recipiente con agua helada para evitar que se sigan cocinando. 

  • Huevos en agujeros:

  Bothkitchens.  

Fríe los huevos en el interior de los aros de cebollas o de rodajas de pimientos; simplemente delicioso.

  • Huevos duros: 

  Rubíes y rábanos.  

Cuando un huevo se lleva a ebullición, la presión del aire se acumula en el extremo redondeado del huevo. Para aliviar esta presión, tan solo tienes que clavar una chincheta en dicho extremo. Una vez cocidos, todo lo que tienes que hacer con ellos es dar una buena sacudida y verás lo fácil que puedes pelarlos.  

  • Huevos rellenos:

  King Arthur Flour.  

  King Arthur Flour.  

Si has cocinado huevos rellenos, sabrás lo molesto que es cuando la yema se queda a un lado del huevo, haciendo que el resultado final no sea tan bonito.

Para obtener las yemas perfectamente centradas, solo tienes que girar los huevos y colocarlos tumbados unas 12 horas antes de cocinarlos. De esta forma, las yemas se quedarán centradas cuando se cocinen.

  • Saber si un huevo es fresco:

  Sturgis Diario.  


Una manera infalible de saber si un huevo es fresco o no, es introducirlo en un vaso de agua. Sus cáscaras son permeables, por lo que el aire puede pasar y acumularse en el interior del huevo.

Si flota en el vaso, es que el aire se ha introducido y el huevo no debe comerse, mientras que si se hunde es todavía fresco.

  • Tortilla-Gofre:

  Savory Made Simple.  

Para hacer una tortilla fantástica, tan solo tienes que verter la mezcla del huevo en la máquina para hacer gofres y obtendrás una tortilla diferente en unos minutos.

  • Tortilla cocida:

  El jengibre hecha en casa.  

Si quieres cocinar numerosas tortillas al mismo tiempo para tus invitados, éste es un buen truco. Simplemente mezcla todos los ingredientes en una bolsa de vapor y ciérrala. Coloca las bolsas en el interior de una olla con agua hirviendo y estarán listas a la vez en cuestión de minutos. 

  • Huevos invertidos: 



Envuelve el huevo en un pañuelo y ata los extremos de forma que quede seguro. Gira al menos doce veces el pañuelo para que el interior del huevo se mezcle. Después tan solo tienes que cocerlo.  


Ahora… ¡a cocinar! 🙂

































Publicado en Cocina
Fuentes consultadas:
www.gastronomiaycia.republica.com
www.vidanaturalia.com
www.receteas.com
www.huffingtonpost.es
www.rolloid.net
www.bmeditores.mx
www.youtube.com
www.coopecanera.com