Aunque me considero un amante de las verduras, hay un par de ellas que me cuesta comer, una es es la coliflor y la otra es el brócoli. Con la primera he intentado de todo, y pese a tomarla rebozada, con bechamel, mayonesa, etc. nunca he sido capaz. Su pestilente olor es uno los motivos, y aunque hay trucos para mitigarlo, no es suficiente para mi. Respecto al brócoli, si lo tomo en pequeñas cantidades crudo, y mezclado con la ensalada, o con la pizza, hasta lo disfruto.

¿Por qué os cuento mi historía con dichas verduras? Porque esta comida no solo no nos gusta a muchos humanos, sino también a algunos roedores, como es el caso de este simpático hamster al que intentan “obsequiar” con un poco de brócoli y acaba tirándoselo, literalmente, a su dueño. ¡Saca esto de aquí ahora mismo!

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