Hace exactamente una semana, a día 2 de agosto de 2017, los seres humanos han terminado con los recursos naturales asignados al año 2017. Desde entonces, estamos y estaremos utilizando los pertenecientes al año 2018. Estos datos han sido proporcionados por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y la Global Footprint Network, dos organizaciones que velan por el bienestar de nuestro planeta. 

Parece que las cosas no están yendo a mejor respecto al ahorro de recursos, sino todo lo contrario. Desde que se lleva calculando, la fecha límite de recursos de la Tierra llega cada vez más temprano. En 1993, llegó el 21 de octubre, en 2003, el 22 de septiembre, en 2015, el 13 de agosto, y este año, el día 2. En menos de doce meses, que es el plazo en el que agotamos las materias primas, el planeta no es capaz de restablecerse y mantener un equilibrio para que seamos sostenibles. 

¿Qué significa esto? 

Esto significa que en solo siete meses hemos emitido más carbono del que los bosques y océanos pueden absorber en un año. Pescamos más peces, cortamos más árboles, consumimos más agua y cosechamos más de lo que la Tierra puede producir. Según expertos en medio ambiente y activistas, para producir suficientes recursos naturales e igualar nuestra tasa de consumo, necesitaríamos 1,7 planetas Tierra. Para añadirle más dramatismo al asunto, debemos tener en cuenta que la población humana se encuentra en pleno crecimiento. 

¿Cuáles son las consecuencias de esto? 

Las consecuencias de la sobreexplotación de los recursos renovables son devastadoras. Sequía, escasez de agua potable, pérdida de la biodiversidad debido a la constante extinción de las especies, deforestación y por ello pérdida de hábitats, menor producción de oxígeno y aridez. Todas éstas muy desfavorables para que se dé la vida de forma correcta en la Tierra. 

La Humanidad actualmente no está siendo sostenible para el planeta y se necesitarán tres Tierras para poder abastecerse en el año 2050. Al no tener suficientes recursos, será muy complicado continuar con el ritmo de vida que llevamos y podrán llegar a desencadenarse conflictos armados para conseguir tener acceso a materias primas. 

¿Es demasiado tarde para salvar el planeta? 

La tendencia puede ralentizarse, e incluso llegar a invertirse, si conseguimos poner de nuestra parte. Según los activistas y demás instituciones, si consiguiésemos consumir menos carne, quemar menos combustible y desperdiciar menos alimentos, reduciríamos nuestra huella considerablemente. 

Nuestra alimentación supone el 26% de la huella ecológica mundial. Esta cifra podría bajar hasta el 16% reduciendo la cantidad de residuos alimenticios a la mitad, consumiendo menos proteínas y optando por una dieta rica en frutas y verduras. 

Además, el 60% de la huella ecológica está representada por la emisión de gases de efecto invernadero, creados por el carbón, el petróleo y el gas. 

Todo lo que se pueda hacer por el planeta en estos niveles tan avanzados de sobreexplotación y daño está en nuestras manos. Aunque parezca mentira, los humanos todavía podemos colaborar para que el planeta mejore llevando a cabo cambios en nuestra vida diaria. En la actualidad, producimos suficiente alimento como para dar de comer a toda la Humanidad, pero todavía quedan millones y millones de personas en el mundo que no tienen qué llevarse a la boca o que apenas tienen acceso al agua potable. De nuestra parte depende que esto cambie poco a poco y que la Tierra vuelva a ser un lugar capaz de acogernos a todos sin sufrir tantos daños. 

Publicado en Verde
Fuentes consultadas:
https://www.muyinteresante.es/naturaleza/video/la-tierra-al-limite-de-consumo-de-sus-recursos-naturales
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2017/08/06/sociedad/la-humanidad-agota-casi-a-mitad-de-ano-su-presupuesto-ecologico
http://elcuidadodelambiente.galeon.com/