Mientras paseaba por un mercadillo de Bangkok, Tailandia, un hombre se topó con una perra callejera que parecía hambrienta, por lo que no se lo pensó dos veces antes de ofrecerle una brocheta de pollo. El cánido, para asombro del hombre, en lugar de devorar la comida allí mismo salió corriendo con ella en la boca, despertando su curiosidad.

Al rato, la perra volvió donde se encontraba el hombre para pedirle más comida. Después de darle una segunda brocheta, la perra volvió a marcharse. Sin embargo, en esta ocasión el hombre la siguió a fin de descubrir dónde estaba llevando el pollo. 

Tras unos segundos de intrincadas calles y recovecos, el hombre por fin pudo ver el maravilloso motivo por el que la perra huía con la comida como alma que lleva el diablo: la comida era para sus cuatro chachorritos, los cuales parecían aún más hambrientos que su madre.

Aquel hombre no dudó ni un segundo en ofrecerles toda la comida que llevaba encima y saciar el hambre voraz de aquellos pequeñines, regalándonos unas imágenes inolvidables. ¡No te las pierdas!

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Fuentes consultadas:
https://www.youtube.com/watch?v=Kxm8_jaBTfY