Nunca pensé que aquel día me iba hablar tan bien de ella.

Era por primera vez que he estado con mi novia y mi madre en un centro comercial, esperando unas alitas de pollo de kfc riendo y platicando de todo, esa facilidad de transmitir bienestar y felicidad me rodeaba de a poco sin sentirme incómodo, sin tener pausas ni silencios incómodos. Me pregunté si sería la indicada al estar allí sentada a lado de la mujer que me ha visto crecer de a poco, la que me ha inculcado sus mayores valores. 

Claro que si, ella es la indicada, ella es la que tiene que estar allí… Me dije a mí mismo mientras conducía de regreso a casa mientras la miraba por el espejo retrovisor aquellos ojos cansados de un largo día, me hace tanto bien que perdió la noción del tiempo pensando solo en ella. 

Una larga platica comenzando el día y una larga platica terminando el día, eso es lo que quería para mi vida entera, despertarme y escuchar su voz por la mañana, sentir el pequeño viento que logra hacer al acercarse hacia mí, reírnos de todo un poco de lo que se presente en el día.

Ese pequeño viento que sentí al acercarse para despedirse desde el asiento trasero, me daba muy lentamente su frente para darle un pequeño beso de despedida.

Fue un día perfecto. 

Fue un día con ella.  

Publicado en Miscelánea