La noche de verano era cálida y los grillos estaban mucho más escandalosos de lo que estaban acostumbrados Jessica y Francisco, sin embargo después de 15 minutos andando desde el pueblo de sus abuelos hasta ese claro en una colina ya no ponían atención, en cambio ninguno de los dos perdía un momento de ver el cielo tan claro que tenían encima y enfrente. El niño, 11 años menor que su hermana, no había visto nunca una noche tan nítida como entonces, podía ver tantas estrellas que era difícil distinguir las pocas que ya conocía de los cielos de la ciudad entre los miles que estaba contemplando. Su hermana, quien lo había llevado ahí explicó:

—“¿Verdad que está increíble? Papá me trajo hace mucho cuando era niña y la impresión de ver esto fue lo que me empujó a la astronomía.”

—“¡De verdad, hay muchísimas! Oye. ¿Cuál es Draconis?”

—“Sigma Draconis, aunque yo prefiero Alsafi. Mira, esa es la Osa Menor, toda la hilera alrededor es el Dragón y Alsafi es una pequeña de ahí a la derecha.”— Dijo la joven señalando con el dedo a la enana naranja.

La estrella hubo causado revuelo en las últimas semanas, pues el último informe del Telescopio James Webb indicaba que el planeta Sigma Draconis b, orbitando a 0.65 unidades astronómicas de su estrella tenía una temperatura media de 18 °C, agua líquida superficial y oxígeno atmosférico. Se trataba del primer mundo extrasolar habitable descubierto, pero no era solo eso.

—“¿Y ahí hay extraterrestres?”

—“No sé, es posible que el planeta tenga vida de algún tipo. ¡Eso ya sería impresionante! Pero me sorprendería que hubiera algo inteligente.”

—“¿Por qué?”

—“Aquel planeta es lo que se llama un mundo superhabitable, eso quiere decir que tiene condiciones para la vida mejores de las que tenemos aquí.”—

—“Es que yo pensaba que eso no se podía.”— Interrumpió Francisco. Él como varias generaciones anteriores había crecido escuchando que la Tierra, cuna de la humanidad, tenía condiciones perfectas para la existencia de la vida.

—“Pues según estudios recientes, en realidad la Tierra es un planeta casi mediocre en algunos aspectos: es muy fría, muy pequeña, la atmósfera es muy delgada, entre otras cosas. El planeta de Alsafi es mejor en todos esos aspectos, entonces el clima es más estable y por ende la vida tiene un ambiente más acogedor para desarrollarse.”

—“¿Pero entonces no debieron aparecer ahí personas antes?”

Jessica no pudo dejar de notar la falta de reacción de su hermano ante la palabra ‘mediocre’ aplicada a la Tierra. Días antes esa expresión había iniciado una tensa disputa con varios compañeros de clase.

—“Esa es una discusión que tengo con algunos compañeros de la facultad. Sería muy difícil que aparecieran ‘personas’ bajo cualquier condición, pero yo pienso que la inteligencia no es propia de condiciones hospitalarias. Mira, ha habido animales complejos en la Tierra por más de 500 millones de años pero que sepamos, somos la primer especie inteligente que produce.”

—“¿Y si allá es diferente?”

—“Ese es el punto. Hace relativamente poco las selvas en África empezaron a convertirse en sabanas más áridas, lo que orilló a muchos primates, nuestros antepasados entre ellos, a emigrar al norte. Después vinieron las glaciaciones a las que sobrevivimos con el descubrimiento del fuego y otras herramientas.

»A lo que voy es que originalmente necesitamos la inteligencia para enfrentarnos a condiciones del ambiente agresivas y cambiantes, algo que no existe en un mundo superhabitable que es casi entera y permanentemente tropical.”

—“Hmm.”— Al niño le contrariaba escuchar eso, admiraba profundamente a su hermana, pero en el fondo quería creer que ya habían encontrado a los áliens de las películas que le gustaban tanto. Jessica notó su cambio de ánimo, así que terminó con una frase que en la escuela hubiera evitado a toda costa.

—“De todos modos, podría estar equivocada. Tal vez sí hay extraterrestres en Alsafi. Y si no, debe haberlos en otro lado. La Tierra no puede ser el único mundo moderadamente hostil.”

—“Bueno, cuando lo compruebes me avisas.”— Dijo el hermano.

—“¡Hecho!”— Contestó la hermana, con una sonrisa.    

Publicado en Ciencia
Fuentes consultadas:
https://arxiv.org/abs/1401.2392