Anna Wintour es la mujer más poderosa en el mundo de la moda, conocida por su magnífica visión y talento editorial.

Ella es la que tiene la voz cantante sobre lo relevante en esta industria y puede convertir a cualquier persona para dar el perfil Vogue, como lo que hizo con Kim Kardashian.

Nació el 3 de noviembre en 1949 en Londres y su padre, Charles Wintour, veterano de la Segunda Guerra Mundial, fue su mayor inspiración. Fue el editor del diario London Evening Standard y se caracterizaba por ser una persona bastante fría, aspecto en el que padre e hija se parecen bastante. Su hermano, Patrick Wintour, también se dedica al mundo editorial y es editor diplomático de The Guardian.

Su mayor sueño era ser la editora de Vogue, puesto que consiguió en 1988, pero su primer contacto que tuvo con la moda fue trabajando para una exclusiva boutique que le consiguió su padre. Cuando tenía 20 años entró en Harper’s And Queen, en los setenta se trasladó a Nueva York y trabajó en Harper’s Bazaary la revista Viva.

En 1983 entró como directora creativa en Vogue América con una versión transgresora, demasiado quizá, pues muchos no estaban de acuerdo con su perspectiva de una mujer interesada no solo por la moda, sino también por el dinero y los negocios. Su manera de trabajar la puso al frente de la versión británica de Vogue para volver a Nueva York para dirigir House & Garden. Un año después, en 1988, se convertiría en la directora de Vogue, puesto que aún sigue en su poder. En 2013 la nombraron directora creativa de todas las cabeceras pertenecientes al grupo editorial Condé Nast.

Para su primera portada como directora quiso romper todos los moldes y se tiró al vacío obligando a la modelo Michaela Bercu a llevar unos vaqueros de Guess porque la falda de Christian Lacroix, a juego con una impresionante chaqueta con una cruz de pedrería bordada, no se ajustaba bien al cuerpo de la modelo.

  Michaela Bercu con una chaqueta de Christian Lacroix y unos vaqueros de Guess para la portada de noviembre de 1988

Al año siguiente volvió a generar polémica en atreverse a poner a una mujer negra en la portada del aclamado September Issue, esa modelo era la inigualable Naomi Campell.

Naomi Campbell en el September Issue de 1989

A pesar de ser el icono de la moda por excelencia, Wintour es fiel a su estilo tradicional y elegante basado en su corte de pelo bob con flequillo que lleva desde los 15 años, unas gafas de sol negras de Chanel (las cuales son graduadas, de ahí que veamos que las lleva puestas en lugares cerrados y también le sirve para ocultar sus reacciones pues no le gusta que los demás las vea) y sus inseparables sandalias de Manolo Blahnik que la han acompañado a lo largo de los años. Los vestidos de corte recto y por la rodilla son sus predilectos

Wintour está involucrada en actividades filantrópicas y gracias a persos actos benéficos ha conseguido millones de dólares para la lucha contra el VIH. Es presidenta de la Gala Met desde 1995, una gala mundialmente conocida y celebrada en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York donde se recauda millones de euros para el Instituto del Vestido, el cual es el único departamento de la organización que tiene que financiarse a sí mismo. Además, para apoyar a los jóvenes diseñadores ha hecho prácticamente suya la Fundación CFDA/Vogue.

Un gran honor le fue otorgado este año, ya que la Reina Isabel II le concedió la distinción de Dama del Imperio Británico por su distingo trabajo.

Con una gran carrera a sus espaldas muchos la tachan como la dama de hierro que pide cosas imposibles y puede destruir o lanzar una carrera de éxito con un pestañeo. Esto fue reflejado en el libro El diablo viste de Prada de la que fue una de sus asistentes, Lauren Weisberger. Este libro fue adaptado a la gran pantalla y Meryl Streep, que daba vida al personaje inspirado en Wintour, ganó Golden Globe y fue nominada al Óscar gracias a este largometraje.

Poco después, se lanzó el documental The September Issue, dedicado al número más importante de Vogue, en el que se refleja a la perfección el carácter autoritario y el poder que tiene el privilegio de poseer en este mundo. El director del documental, R. J. Cutler, comentó: “Uno puede hacer una película en Hollywood sin el respaldo de Steven Spielberg y sacar un software en Silicon Valley sin Bill Gates. Pero está muy claro que uno no puede triunfar en la industria de la moda sin la bendición de Anna Wintour”.

Publicado en Moda y belleza