Muchos de nosotros pensamos que el mundo es demasiado paranoico, que si estamos pendientes de todo lo que nos hace daño, de lo que nos pueden quitar o lo que nos puede perjudicar no disfrutamos de la vida y vivimos con miedo. Y en parte, desgraciadamente, nuestra actitud debe ser así, pero con moderación.

Es suficiente con tomar determinadas precauciones. No hay que desconfiar de todo ni de todos, pero nunca está de más conocer cuales son los trucos que pueden vulnerar nuestra intimidad, sobre todo en una sociedad informatizada donde el anonimato es un término del siglo pasado.

Si pensabas que con tapar con tus manos el teclado mientras introducías el PIN en un cajero era suficiente, mira como de sencillo es sustraerlo.

Original: Mark Rober

Publicado en Miscelánea