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Lamentablemente siguen existiendo lugares donde la palabra ‘precariedad’ y ‘supervivencia’ adquieren una connotación mucho más acentuada de lo normal. Hoy nos adentraremos en la Venecia de África que, aunque pueda sonar bien, se trata de uno de los suburbios más decadentes de Lagos, y probablemente de todo Nigeria, cuyos residentes viven en la pobreza extrema y en condiciones que rozan la inmundicia.

Makoko es un asentamiento urbano de un kilómetro cuadrado construido de forma ilegal, cuyas viviendas están completamente rodeadas de aguas ennegrecidas no aptas para la pesca. Su población está compuesta principalmente por trabajadores inmigrantes de todas las partes de África Occidental.

Hace aproximadamente 100 años, Makoko era un tranquilo pueblo pesquero construido por pescadores provenientes de Benin y Togo, quienes se asentaron allí para hacer dinero, aunque ya poco queda de aquel tranquilo y saludable lugar:

La población de Makoko ha ido aumentando gradualmente, a medida que lo hacía la de la ciudad de Lagos, que cuenta con unos 15 millones de habitantes. A pesar de que no existen registros oficiales del censo, se estima que actualmente residen en Makoko entre 150.000 y 250.000 personas

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Las casas se construyen a partir de madera dura, con el apoyo de pilares del mismo material, creando una especie de colchón de agua

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Cada vivienda suele acoger entre seis y diez personas que, en muchos casos, viven de alquiler

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Las familias de Makoko viven principalmente de la pesca y la recolección de madera

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El medio de transporte más común son estas inestables y angostas canoas, que además son utilizadas para la pesca y como puntos de venta donde las mujeres venden alimentos, agua potable y artículos para el hogar

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Durante décadas, los residentes de Makoko han carecido de accesos a las infraestructuras básicas como el agua potable, electricidad y la eliminación de residuos

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Poseen letrinas comunales que son compartidas por unos 15 hogares. Todas las aguas residuales, excrementos y bolsas de polietileno van a parar al agua de la laguna

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Esto explica el fétido olor que despiden las aguas y por qué sus habitantes están continuamente expuestos a riesgos ambientales y problemas de salud

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La única forma posible de obtener agua potable es comprándola a los vendedores ambulantes, ya que el gobierno no la distribuye gratuitamente en Makoko

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Lo que realmente demandan sus habitantes es la apertura de más escuelas que ofrezcan la posibilidad de que, con el tiempo, muchas personas puedan salir de allí

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Actualmente solo existen un puñado de pequeñas escuelas para atender a las miles de personas que viven allí. Una de ellas es esta, construida sobre unos 250 bidones de plástico reciclado, y que fue financiada por la ONU y una ONG alemana

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En 2012, el gobierno demolió bastantes casas flotantes y otras estructuras ilegales, excusándose en problemas de salud y saneamiento

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Sin embargo, muchos de los lugareños sospechan que siempre ha existido una motivación subyacente: vender los terrenos a promotoras inmobiliarias para obtener una cuantiosa suma de dinero

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Las numerosas protestas y la repercusión mediática, ocasionaron que el gobierno lanzara un plan de regeneración, en el que proporcionarán alojamiento a 250.000 personas y empleo para unas 150.000

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Fuente: dailymail

Publicado en Cultura y ocio