Hay historias que es imposible obviar. De amor, de amistad, de superación o encuentros sorprendentes. La historia de Olivia Sievers y Rubio es una de esas que historias que hacen historia.

A principios de este año, la azafata alemana Olivia Sievers paseaba por la misma zona de Buenos Aires por la que vagaba Rubio, el perro callejero. Ella reparó en él o él en ella, aunque eso da igual porque estaban destinados, y compartieron un rato de juegos y algo de comida.

Después de eso, ella siguió su camino hacia el hotel, pero algo había ya cambiado para siempre. Rubio no iba a dejarla marchar tan fácilmente, por lo no se separó de su lado.

La mujer intentó seguir su marcha al hotel, pero no fue posible.

Para el perro había sido amor a primera vista y se quedó a las puertas del hotel esperando por su amiga. Apiadándose del animal, al que llamó Rubio, Sievers le dio una manta de avión para mantenerse caliente durante la noche.

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Hiciera lo que hiciera Olivia, saliera a la hora que saliera o cambiara o no su ruta, Rubio siempre se las apañaba para permanecer junto a la que consideraba ya su alma gemela.

Sin embargo, no tardó en llegar el momento en el que la azafata tuvo que coger el vuelo con destino a Alemania de nuevo.

En el tiempo en el que Sievers estuvo en Alemania Rubio no se olvidó de ella, y cuando la mujer regresó a Buenos Aires y se hospedó en el mismo hotel el animal ya la estaba esperándola de nuevo.

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Durante los meses que estos viajes se repitieron, Rubio encontraba siempre la forma de aparecer cuando Olivia llegaba, como si se supiera sus horarios. La mujer quiso ayudar al perro y le buscó un hogar en un centro para mascotas abandonadas. Pero no dio resultado, el animal se escapaba y volvía a donde ella estuviera.

Su amor no tenía límites y la azafata parecía empezar a ser consciente de ello.

Fue entonces cuando Olivia Sievers decidió que había llegado el momento de adoptar a su amigo y llevarlo con ella a Alemania.

Empezaron las tareas para que Rubio pudiera viajar a Alemania con su nueva familia. Para que todo estuviera listo para el viaje hizo falta rellenar algunos papeles.

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Pero la espera mereció la pena. Actualmente Rubio vive feliz en el país europeo con su alma gemela y sus nuevos amigos, conformando la gran familia de la que ahora es parte.

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Una historia increíble en la que prevalece el amor y la conexión entre dos seres, sin importar el lugar del mundo en el que se encuentren. Está claro que Olivia y Rubio estaban destinados a permanecer juntos.

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Fuente: The Dodo

Fuente fotos: Mascotas Puerto Madero Adopciones Responsables

Publicado en Animales