Las redes de arrastre están causando heridas profundas a este cetáceo

Las redes de arrastre están causando heridas profundas a este cetáceo

Las ballenas son los animales más grandes que habitan nuestro planeta. Hay diferentes especies de este animal, pero todos tienen en común que son mamíferos acuáticos de un tamaño más que considerable.

Su mayor y casi único enemigo es, por desgracia, el ser humano, tanto de forma indirecta (por los vertidos y desperdicios derramados en su hábitat natural) como de forma directa (por la caza indiscriminada de ballenas que se lleva a cabo en algunos países).

Las ballenas son, a su vez, unos de los animales más misteriosos e inteligentes del reino animal. Tienen un lenguaje propio y unos estrechos lazos afectivos entre los miembros de su manada.

Una prueba clara de su inteligencia la vemos cada vez que uno de estos cetáceos se acerca de forma curiosa a interactuar con los seres humanos. Las hemos visto incluso pedir ayuda a personas para librarse de algún objeto enganchado a su cuerpo.

Hoy os queremos contar la historia de James Moskito, buceador y amante de estos animales. James tuvo un encuentro que jamás olvidará con una ballena jorobada. Resulta que el pobre animal se había enredado en una red de arrastre para cangrejos y poco a poco le estaba causando heridas muy profundas.

El equipo de James se prepara para sumergirse cerca de la ballena

El equipo de James se prepara para sumergirse cerca de la ballena

James y su equipo de submarinistas se lanzaron al agua infestada de tiburones con el único objetivo de ayudar al animal a liberarse de las redes. El submarinista nos cuenta como “habló” con el cetáceo y este colaboró de la mejor manera posible.

“Algunas de las cuerdas de las redes habían causado heridas en la piel y la grasa del animal de unos 7 cm de profundidad. Puse mi mano en la ballena y le dije “Tranquila, esto va a doler”. El animal cooperaba de tal forma que incluso abría la boca para que uno de mis compañeros pudiera meter la mano y quitarle los trozos de cuerda que tenía entre las barbas.”

Después de 5 largas horas el equipo de James había cortado todas las cuerdas y liberado a la ballena. En ese momento ocurrió algo sorprendente ya que, según cuenta James, la ballena nadó hasta el fondo del mar y volvió quedándose enfrente de ellos. Como si se tratara de un cachorro parecía estar pidiendo a los submarinistas que la acariciaran.

Era su forma de agradecerles lo que acababan de hacer por ella. En el siguiente vídeo podréis ver las imágenes del inmenso cetáceo y cómo estos chicos lo ayudaron cuando más lo necesitaba. Un encuentro que jamás olvidaran ninguno de los implicados.

Fuente: Wimp, Artículo por La Voz del Muro

Publicado en Animales