Con más de 200 detenidos y 114 coches incendiados. Así se encuentra ahora mismo la ciudad estadounidense de Baltimore, que vive, sin duda, sus peores horas.

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La culpa de los disturbios la tiene el asesinato de Freddy Gray, un joven de color que el pasado 12 de abril fue apaleado por seis agentes de Policía (actualmente apartados e investigados) que le golpearon en distintas partes del cuerpo hasta su muerte. Gran parte de los golpes fueron en la espina dorsal, y fueron esos precisamente los que, una semana después de la paliza, ocasionaron el fallecimiento del joven, que estaba bajo custodia policial.

Detenciones, coches y edificios ardiendo…

El suceso desembocó en la furia de cientos de vecinos de la ciudad, que se lanzaron en una auténtica batalla campal contra la policía local. Hasta ahora, el balance es incontestable: más de 200 detenciones, más de 100 coches calcinados y 13 edificios en llamas.

La ciudad, en toque de queda

La situación se ha desmadrado hasta tal punto que el ayuntamiento de Baltimore ha tenido que decretar el estado de alarma. Así mismo, ha impuesto un toque de queda: desde las 22h hasta las 5h, ningún vecino podrá salir a la calle.

Mientras tanto, los familiares de Freddy Gray han pedido a los manifestantes que paren las acciones violentas.

Publicado en Miscelánea