El valor sagrado de los bosques

Sabías que en Japón, desde hace ya más de tres décadas los médicos prescriben baños de bosque o ‘shirin yoku’, en su idioma, como terapia en lugar de antidepresivos, a pacientes con fibromialgia o alzheimer ?

Otros países, como Gran Bretaña, han entendido la demanda social creciente que existe por parte de la población en busca de respirar un poco de aire puro, que mejora nuestro estado de ánimo, por lo que se esfuerzan en preservar los bosques como lugares de retiro y tranquilidad, en contraste con los bosques de cemento y metal: las grandes ciudades. Y preservar es un vector de mayor magnitud que proteger, porque al preservar se mantienen los bosques intactos, tal y como están, dejando que sea la propia naturaleza quien realice los cambios, sin sacar ningún provecho, cómo de lo contrario sí se permitiría en los bosques protegidos, ya sea a través de la extracción de biomasa, la recolección de trufas, los piñones o las setas, productos que nos regalan estos espacios naturales y que no puede ser de otra forma que estando regulados para que al menos podamos proteger dichos hábitats naturales. Si en nuestros bosques no se realiza más gestión forestal es debido a la orografía, que comparado con los países nórdicos, cuyas extensiones más planas permiten una mayor eficacia de su modelo de negocio, los hace menos competitivos.

El patrimonio inmaterial

El patrimonio inmaterial es lo que en boca de los economistas llamaríamos opción de futuro o valor de herencia. Pero deberían ser valores no negociables porque ya no quedan muchos bosques primigenios donde majestuosos árboles de más de 300 años retengan toda su sabiduría e ‘inteligencia vital’, que tan bien describe el filósofo Jordi Pigem en su ensayo de mismo nombre. Quizás nuestra mente racional necesite de pruebas científicas que otros místicos orientales lo consideraron una ciencia empírica o sin ir muy lejos nuestros antepasados lo entendían como una ley universal. Pero la ciencia avanza y diversos estudios avalan ya la inteligencia de las plantas, como la percepción, memoria, evaluación, aprendizaje, comunicación o incluso emociones y de ahí que quién le habla a sus plantas mientras las mima y las cuida obtenga como recompensa un crecimiento vigoroso que llene de vida su jardín. Cuando una planta o árbol siente cerca unas tijeras o una motosierra sufre estrés. En una comunidad arbórea predomina la colaboración antes que la competencia, incluso entre especies diferentes. Si existe una mínima competencia es siempre la indispensable para el correcto funcionamiento de los ecosistemas. Es una lástima que los humanos no aprendiéramos, aunque solo fuera un poco, de dichas comunidades.

Demanda social

No es casualidad que mucha de nuestra poesía esté inspirada en los bosques y entornos naturales. Los árboles desprenden unos compuestos volátiles – lo que se llama aerobiología – que hace que se active nuestro sistema nervioso parasimpático, fortaleciendo el sistema inmunitario, rebajando el estrés y despertando nuestro lado creativo. Se podría decir, en sentido figurado, que los paseos por los bosques o cualquier actividad que en él se pueda realizar son adictivos y que despierta nuestros sentidos. Asimismo se ha demostrado que una inmersión en un bosque reduce la presión arterial, baja la frecuencia cardíaca y desactiva los mecanismos que generan estrés.

Pioneros en Cataluña

El programa Sèlvans, en
colaboración con el Institut de Medi Ambient y la Universitat de Girona, está
impulsando la creación de una red de bosques terapéuticos en Cataluña, emulando
así los buenos resultados que está dando en el país nipon. Y por si el valor
terapéutico no fuera pretexto suficiente para preservar cuantos más bosques sea
posible, no debemos olvidar la componente económica. Según un estudio del
Institut Cerdà, los beneficios socioeconómicos de los bosques en Cataluña
representan 400 puestos de trabajo fijos y un valor medio de 16 millones de €
anuales. La rentabilidad en las economías locales es de 1:9 €, es decir por
cada euro invertido en el desarrollo forestal, se obtienen 9 de beneficio. Como
ejemplo, la madera da 8 €/ha al año mientras que la recolección de setas dan 12
€/ha y año. Es una lástima que debido a la despoblación del mundo rural se
estén perdiendo una serie de derechos de los que aún lo habitan, un importante
bien cultural que se basa en la Gobernanza de los Comunales y que gracias al cual,
pequeños pueblos podrían subsistir de sus recursos naturales, frenando esta
voraz despoblación que ya concentra el 80% de la población en las zonas del
litoral de Cataluña.    

Publicado en Salud
Fuentes consultadas:
http://plenaccion.es/jordi-pigem-la-inteligencia-vital
http://www.trementinaires.org/pages/festa.php
www.nationalgeographic.com.es
www.icerda.org
www.selvans.cat