La imitación es una forma más de aprender. De pequeños copiamos lo que vemos como parte de nuestro desarrollo. Lo bueno y lo malo, pues los niños son como plastilina y todo se queda grabado.

La mayoría de las veces es hilarante ver como pequeños que apenas pueden caminar imitan a sus padres o hermanos. En general todos tenemos alguna historia que hemos hecho de pequeños y que nos cuentan en reuniones familiares o cumpleaños.

Pero lo de esta niña supera con creces cualquier historia porque el nivel de observación y de imitación que ha desarrollado llega a límites insospechados.

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Sin verla en movimiento puede parecer difícil ver qué está intentando hacer. Pero basta un vistazo para quedarse de una pieza con lo que ha aprendido la niña.

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Los niños pueden llegar a ser verdaderos genios. Sobre todo cuando aprenden algo nuevo que no esperamos, te dejan con la boca abierta.

Fuente: Teri O’Neil

Publicado en Familia