En un planeta donde cada vez hay menos recursos, iniciativas como estas nos dan un poco de esperanza  

Como se ha hecho saber recientemente ya hemos agotado los recursos del planeta para este año. A partir de ahora todo lo que se consuma de la naturaleza no se podrá reponer. El estudio que cada año elabora Global Footprint afirma que si el ritmo de consumo de los recursos no cambia necesitaríamos 1,6 planetas similares a la Tierra para poder satisfacer nuestras necesidades.

Por eso, iniciativas como la del biólogo indonesio, Kevin Kumala, nos gustan tanto. Ante la impotencia de ver que las playas de su país se habían convertido en un auténtico vertedero empezó a trabajar en una idea para que la utilización del plástico se reduzca.

Como sabemos, el plástico es un derivado del petróleo y pueden tardar hasta la friolera de 300 años en biodegradarse. Casi 1 billón de bolsas de plástico son consumidas en todo el mundo. Gracias al almidón de la yuca, tubérculo donde en Indonesia se cultiva unas 25,2 toneladas cada año, Kumala ideó una bolsa que al llegar al mar se disuelve sin dejar ningún residuo contaminante o tóxico. Aunque el precio de esta bolsa biodegradable es algo más elevado que la de plástico, unos 5 céntimos, es capaz de convertirse en compost en menos de 100 días y, como comentamos, si llegase al mar se disolvería en seguida.

Para demostrar que este tipo de bolsas no es ningún peligro para el planeta y puede ser consumida, Kumala subió un vídeo, que se hizo viral, donde se aprecia como mete un trozo de la bolsa en un vaso de agua y después de que se disolviera la bolsa en el líquido se lo bebe.

Y es así como, con su socio Daniel Rosenqvist, creó la empresa Avani Eco. La fábrica principal está en la isla de Java y tienen la intención de expandirse. La empresa no solo fabrica bolsas sino también otro tipo de envases desechable. Tazas de café derivado de la maicena, cubiertos de madera de abedul, pajitas de almidón de maíz, envases de “take away” se fabricados gracias a la caña de azúcar, etc. Además, han querido crear una alternativa al impermeable llamado “Biowear eco poncho” creado a partir de semillas de maíz, soja y girasol. Puede durar hasta 3 meses y utilizarse como compost para el suelo.

Ante un mundo al que estamos matando por la avaricia del dinero, pues todo se reduce a eso, hay personas que buscan alternativas que respetan tanto a la Tierra como a los seres que la habitan. Debemos pararnos a reflexionar y valorar si no merece más la pena destinar recursos y tiempo a investigar opciones que permitan que el planeta descanse y nos descontaminen de toda la basura que, nosotros mismos, nos hemos echado encima. Al fin y al cabo vivimos de “prestado” y si no empezamos a cambiar nuestros hábitos poco quedará del planeta que nos permitió nacer.

Publicado en Miscelánea