El Bullying, el mal que sufren muchos jóvenes que, por un motivo u otro, han tenido la desgracia de ser diferentes. Se suele pensar que es un problema de nuestros días, un problema moderno, pero lo cierto es que el ser humano a veces no es muy humano: la codicia y la envidia son sólo dos de los defectos que podemos tener como especie. Y la situación se agrava cuando tus padres no tienen tiempo para educarte, ya sea porque pasan muchas horas trabajando, o porque se encuentran mal de salud, o por el motivo que sea. Así pasas los años de tu niñez y juventud sin esa figura paternal que todos necesitamos.

Y de ahí surge, en muchas ocasiones, la necesidad que tienen algunas personas en hacerles creer a su grupo de amigos -porque nunca irán solas- que son valientes, que a pesar de todo, ellos sí saben lo que se hace.

Detrás de cada golpe, de cada insulto, de cada humillación, se esconde el miedo y/o la inseguridad. No soy psicoterapeuta ni nada que se le parezca, ni tampoco tengo hijos, pero cuando no se tiene una familia estable, es difícil que vivas una vida, digamos, ”normal”, porque no tienes a nadie que te diga cuáles son las normas básicas de convivencia que hay que respetar. Entonces claro, como no sabes cómo comportarte, elijes el camino fácil: el camino que llevará a otras personas a pasarlo mal o muy mal lo que les quede de vida estudiantil.

¿Qué es el bullying?

El bullying más o menos todos sabemos lo que es: acoso escolar. Es la insistencia de un niño o de una niña en complicarle la vida a otra persona, todos los días. Estos niños suelen tener una personalidad problemática, desobedeciendo a los profesores siempre que pueden, y riéndose de ellos y de los alumnos ”diferentes”, que para ellos son débiles.

Normalmente, buscan a una persona que no tiene amigos, o tiene muy pocos, que saca muy buenas notas siempre, o que se lleva bien con los profesores, o que parece tener una vida perfecta. Como vemos, el acosador empezará a acosar a alguien porque o bien tiene una personalidad que no encaja con las de los demás, o bien porque tiene algo que el acosador quiere.

¿Cómo saber si una persona está siendo acosada en el centro educativo?

A veces puede ser muy difícil, ya que la víctima suele ocultar su problema y tratar de vivir con ello sin que sus padres se den cuenta. Pero la realidad es que sus progenitores se pueden (y, de hecho, deberían) preocupar si:

  • El estado de ánimo cambia, aunque sea muy poco. Cualquier pequeño detalle puede hacer sospechar: por ejemplo, se ríe menos, está irritable, o más callada.
  • Rechaza los abrazos o las muestras de cariño, cuando antes las aceptaba con gusto. Es importante decir que lo más probable es que las rechace porque sabe que se puede poner a llorar en cualquier momento, y eso la delataría.
  • Pasa mucho tiempo sola, encerrada en su habitación.

La víctima acabará teniendo muy baja autoestima, y en casos graves podría llegar a suicidarse. Por este motivo, es sumamente importante estar atentos a cualquier cambio, insisto, a cualquiera.

¿Puede ser feliz una persona que ha sufrido bullying?

Por supuesto que sí. Pero pueden pasar varios años hasta que se recupere del todo. La sociabilidad de la persona que ha sufrido acoso escolar no sanará hasta que no recupere por completo su confianza, y eso es un trabajo que necesita tiempo. Mientras tanto, puede costarle mucho hacer amigos, y quizás no quiera salir de casa muy a menudo.

El apoyo de los padres es fundamental para que poco a poco se vaya recuperando. Esta persona necesita que se le demuestre a diario que se la quiere, no sólo con abrazos y besos, sino sobretodo haciéndole compañía y escuchando lo que tenga que decir, sin agobiarla. Esto es quizá lo más importante: que sepa que es escuchada, y que sus seres queridos la ayudan.

Así, con el tiempo, no va a volver a ser la misma de antes; sino que va a ser una versión mucho más fuerte de sí misma.

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