Los accidentes ocurren, es así. Será el destino, la diosa fortuna o la casualidad, pero simplemente suceden sin que puedas hacer nada por evitarlo.

Obviamente podemos controlar el reisgo, usar todas las medidas de seguridad que estén a nuestro alcance y no ser imprudentes, pero aun así, seguiremos sin poder controlar todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

Eso es lo que les pasó a nuestros protagonistas de hoy, un grupo de jóvenes que disfrutaban de unas merecidas vacaciones en Nueva Zelanda.

Como parte del viaje, decidieron realizar una gran caminata de cuatro días por el salvaje paisaje del Lago Waikaremoana. Al llegar al final de los 46 kilómetros de viaje, cruzaron uno de los puntos más famosos del recorrido, un sencillo y bonito puente colgante sobre el río.

Una estructura estrecha y ligera, que cumplía desde hace años con todas las normativas de seguridad. Incluso posee un cartel que advierte de no superar el máximo de 10 personas, pero aún así, la tragedia se cernía sobre nuestros 4 jóvenes protagonistas.

“Llegados a la mitad del camino escuchamos un ruido sordo y, antes de tener tiempo para reaccionar, nos precipitábamos al vacío“.

Uno de los cables de acero se rompió y la estructura giró sobre sí, lanzándolos al río desde unos 8’5 metros de altitud.

“Tras el impacto, el agua nos engulló. Sin embargo y tras el desconcierto inicial, vimos que estábamos a salvo. Decidimos salir del agua rápidamente por temor a que la estructura cediera y nos cayese encima”. 

El video nos muestra cuán aparatosa y repentina fue la caída. Sin embargo, y aunque nada pudieron hacer por evitarlo, no debemos lamentar daños mayores, ya que el nivel del río era óptimo.

“A parte de algunos rasguños y moretones, estamos bien y nos sentimos afortunados.”

De haber sucedido en la época de crecidas, o sequía, el accidente hubiera podido ser fatal. También de haberse precipitado cerca de los márgenes donde hay poca profundidad.

Original: 4 Français survivrent à l’effondrement d’un pont en Nouvelle-Zélande – Vía: nzherald.co.nz

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