Dentro del mundo de las artes marciales sabemos que hay personas capaces de derribar a un oponente de un solo golpe pero, ¿ni tan siquiera tocándolos?. Al menos eso es lo que este maestro de artes marciales, llamado Ryuken Yanagi, dice poder hacer gracias a su “chi” o fuerza vital.

Este aprendiz del maestro Yoda -como poco- posee un Dojo en el que enseña a sus alumnos todos sus “trucos”. Durante los entrenamientos, cuando sus discípulos se aproximan a él para propiciarle algún golpe, al maestro tan solo le basta hacer un movimiento en plan Son Gokū, para que estos salgan volando por los aires, ni tan siquiera habiéndoles rozado un cabello.

De hecho, el tipo se encontraba tan autoconvencido de sus poderes, que llegó a ofrecer 5000 dólares a todo aquel que pudiera derrotarle en combate.
Tsuyoshi Iwakura, un luchador de Jiu Jitsu brasileño, decidió aceptar el reto.

Antes de seguir con el tema, es mejor que veáis primero “de lo que es capaz” este maestro durante sus lecciones…

…y su posterior combate con Iwakura, en el que no solamente perdió los 5000 dólares, sino que además consiguió que le partiesen la cara

Indudablemente, esto nos lleva a pensar que este tipo está completamente autosugestionado con sus habilidades. ¿A qué persona en su sano juicio se le ocurriría apostarse 5.000 dólares si no va a ser capaz de ganar la apuesta?. Además, parece que todos los alumnos parecen confiar ciegamente en las “virtudes” de su sensei.

Aunque este disparatado, pero no por ello menos serio ejemplo, nos haya servido para ilustraros sobre la autosugestión y la sugestión de algunas personas, lo cierto es que existen otros arqueotipos orientados hacia aspectos y realidades completamente distintas, pero que a la vez están relacionadas con la autosugestión. Me refiero por ejemplo a las sectas religiosas o a ciertos caminos de la medicina alternativa.

Flickr: Little Zoker

Flickr: Little Zoker

En este sentido, pensamos que hay una delgada linea entre la sugesión y el lavado de cerebro de un grupo de personas.

Por definición, el lavado de cerebro se produce cuando, mediante la aplicación de técnicas persuasivas se intenta cambiar las creencias, conducta, pensamiento y comportamiento de una persona, con el objetivo de ejercer sobre ellos reconducciones a nivel político, religioso, etc.

Actualmente podemos ver cómo ocurre esto en China y Corea del Norte, donde se condicionan severamente las elecciones de la población, persiguiendo a todos los opositores, tal y como ocurría en los estados fascistas en el siglo pasado.

A nivel religioso, podríamos decir que esto se da en sectas como la cienciología, a la que pertenecen varios personajes famosos como Tom Cruise, John Travolta, Kristie Alley o Nancy Cartwright –la voz de Bart Simpson-, entre otros.

Cuando la autosugestión y la sugestión pasan a ser un lavado de cerebro

Y es que cuando una persona esta sugestionada puede llegar a vivir en una realidad completamente alternativa y justificada para él. Charles Manson lideró la ‘La familia’, una especie de secta formada principalmente por mujeres, que creía que una guerra de razas se estaba gestando a finales de los años 60 en EEUU. Pensaban que durante es guerra, los afroamericanos masacrarían a los blancos, y Manson y “su familia” se convertirían en sus líderes, después de que todo pasara. De este modo, él y su banda perpetraron varios asesinatos, incluyendo el de la esposa del director Roman Polanski, Sharon Tate, que estaba embaraza de 8 meses cuando sucedió la tragedia.

marshall

Otro caso que seguramente recordaréis es el de Las puertas del cielo, una secta fundada y dirigida por Marshall Applewhite. Él y sus fervientes adeptos creían que la Tierra iba a ser limpiada y reciclada, cuya única manera de evitar el caos era dejar sus cuerpos y sus espíritus para que fuesen recogidos por los extraterrestres. De este modo, se produjo un suicidio colectivo en el que murieron 39 personas, en 1997, en la ciudad de San Diego, EEUU.

Medicinas que no curan

Flickr: Pablo

Flickr: Pablo

La autosugestión puede llegar a hacer sentir mejoría, lo que sobradamente se conoce en psicología y medicina como placebo. El reiki es una práctica espiritual pseudocientífica que consiste en poner las manos para “curar” ciertas dolencias o enfermedades a través del ki o fuerza vital; lo mismito que nuestro querido Ryuken, pero sin el rollo de lanzar a la gente por los aires.

Estas técnicas se basan en la creencia de que el ser humano tiene un “campo energético” que si se desequilibra se produce una enfermedad. De este modo, “la energía universal”, de la que el sanador solo es transmisor, estimula el mecanismo de recuperación del paciente, facilitando la propia curación.

Una niña de 14 años llamada Emily Rosa, para un trabajo de 4º curso, se preguntó si estos terapeutas eran capaces de sentir este “campo energético”. La niña se sentaba frente al terapeuta, separados por una mampara para que no pudiesen verse la cara. Por dos huecos, el especialista introducía sus manos y Emily acercaba la suya a una de las dos manos del terapeuta. Este debía sentir y señalar sobre cuál de ellas se situaba. Acertaron un 47% de las veces, es decir, que si lo hubiera hecho una persona al azar hubiera conseguido acertar la misma cantidad de veces, o incluso más.

Sin embargo, otros creen fervientemente en la homeopatía, aromaterapia o la acupuntura para curar sus dolencias. Sin embargo, “estos medios no curan, son caras y su eficacia no está comprobada”, según declaraba el profesor de Biotecnología de la Universidad Politénica de Valencia, José Miguel Mulet. Un caso ejemplar que cita, de gente a la que no le funcionaron estas vías alternativas, es el del ilustre genio de Apple Steve Jobs, “Él tenía un cáncer de páncreas, que son muy graves pero el suyo era operable. Se trató con zumos naturales en vez de cirugía y cuando quiso operarse ya era tarde”.

Después de ver algunos de estos ejemplos sobre la sugestión, no es de extrañar que sea un campo fértil para muchos impostores que se ganan la vida estafando a otras personas, sino que en muchos casos no se les puede considerar estafadores, porque ellos son los primeros que creen y “sienten” sus efectos.

Fuente: thebackbencher, Jeffrey Yu, kita h, webconsultas, informativos

Publicado en Insólito