Ni los tulipanes, las lilas o las petunias, ninguna otra flor ha sabido tocar el corazón de los amantes como lo han hecho las rosas. Su éxito no solo se debe a su extraordinario aroma, sino a su naturaleza complicada que sabe combinar belleza y fiereza a parte iguales. Como el amor, complicado en extremo, la rosa es capaz de seducir con sus delicados pétalos rojos o de herir sin clemencia usando sus espinas.

Sea como sea, no hay jardín que se precie que no presuma de un buen rosal y una preciosa cosecha de aromáticas rosas. Claro que no es siempre fácil encontrar el rosal adecuado, resistente y fecundo como se requiere.

Por eso la mejor forma de conseguir un buen rosal es reproducirlo por esqueje a partir de un rosal de buen crecimiento y cosecha, asegurándonos así unas flores grandes, bonitas y muy olorosas.

Es cierto que conseguir que el rosal nuevo enraíce puede resultar complicado, pero gracias a este magnífico truco hecho con patatas podremos lograrlo fácilmente y sin esfuerzo.

Excava una línea de entre 15 y 30 centímetros de profundidad y coloca un lecho de arena para mantener la humedad.

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A continuación corta una rama de tu rosal favorito y prepárate para hacer magia.

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Eliminan todas las hojas y corta la ama en secciones de unos 25 centímetros. Elige cual será la base del esqueje y elimina también las espinas del tercio inferior.

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¡Y ahora el truco final! Presiona e introduce el tallo dentro de una patata de tamaño medio.

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Las patatas, ricas en agua y minerales, protegerán al rosal y actuarán como enraizante.

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Coloca las patatas en la línea de arena con una separación de 15 centímetros entre cada cepa. Cubre de tierra y presiona para que queden firmes.

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Tras unas semanas de reposo los rosales crecerán vigorosos y obtendrás más flores de tu rosal favorito.

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Fuente: boredomtherapy.com

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