Cocinar directamente en tarros es algo muy práctico, sobre todo ahora que están tan de moda, especialmente los conocidos como Ball Mason fabricados en 1858 cuando John L. Mason, un jovencísimo hojalatero patentó el primer frasco de cristal con tapa de rosca fabricada en zinc.

Aunque no sean los de esta marca, nos puede valer cualquiera lo suficientemente grande como para hacer lo que nos proponemos, una receta cuya base es la fruta y de la que no desvelaremos el resto de ingredientes para mantener la atmósfera de curiosidad y que el resultado final llame mucho más la atención. Solo decir que de cocinarla, recomendamos no abusar de ella, como de todo dulce… porque puede a llegar a ser deliciosamente adictiva.

Original: Chow

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