Una cosa es prestar oído ante una situación difícil y sombría, y otra es escuchar los constantes lamentos de los pesimistas.

Solía tener dos técnicas para lidiar con compañeros de trabajo y amistades negativas, pero honestamente, ninguna funcionaba.

Primero, evitaba tener cualquier contacto con ellos. Sin ser descortés, cuando alguien siempre estaba quejándose simplemente no seguía la plática. Pero, esta estrategia me llevó a perder amistades y relaciones importantes con personas que, más allá de sus lamentos, eran buenas e interesantes.

Mi siguiente enfoque fue compadecer a los quejumbrosos. Cuando empezaban a recitar su letanía yo los apoyaba; ya sea compartiendo su sentimiento de enojo o ventilando mis quejas particulares. Sin embargo, esto no solo arruinaba mi estado de ánimo, sino también alentaba a que siguieran abrumándome con su negatividad.

Así que finalmente encontré un tercer modo de lidiar con ellos: responder a sus comentarios para acabar con el eterno pesimismo sin tener que terminar la conversación.

Aquí están las siete respuestas que uso:

  1. ¡Qué pena! ¿Algo bueno resultó de esa situación?

Esta respuesta demuestra empatía al tiempo que dirige los pensamientos en una dirección más positiva. Si la respuesta es “¡No, nada!”, haz un gesto comprensivo y cambia la conversación.

No seas tú el que ofrezca una visión positiva de su problema, pues esto puede hacer que el otro se ponga a la defensiva y se sienta obligado a probar por qué su situación es realmente miserable (aunque para ti no lo parezca).

  1. Eso es terrible… pero me impresiona cómo lograste salir airoso del asunto.

Así como alguien trabaja más cuando reconocen su esfuerzo o sus logros, hacer referencia a la “impresionante” fortaleza anima a ser menos negativo.

  1. ¡Oh…! ¿Cómo logras lidiar con eso?

Preguntar acerca de su estrategia de superación automáticamente enfoca a las personas en la solución del problema. Y como a nadie le gusta admitir que es incapaz de manejar una situación, tienes garantizada una respuesta positiva.

  1. ¡Si tan solo [Nombre] tuviera la experiencia/sabiduría/ética en el trabajo que tú tienes!

Esta frase brinda perspectiva cuando alguien habla mal de un conocido en común. No solo alaba a quien se queja, sino que le hace entender que los demás tienen una situación o posición diferente a la suya.

  1. Por favor dime si me equivoco, pero parece que estás molesto/preocupado por…

Algunos no van a cambiar de tema hasta que los hayas escuchado por completo. Así que lo que hago es resumir su lista de agravios. Esto les hace sentir comprendidos y, como no agrego nada más al tema, eventualmente pierden intensidad y se detienen.

  1. ¡Qué barbaridad! Bueno, seguro mejor prefieres hablar de algo más agradable. ¿Qué hay de nuevo en tu vida?

Al contestar así haces que la otra persona cambie a un tema menos sombrío. Después de todo, no te va a decir: “No, realmente no quiero hablar de algo feliz”.

  1. ¿Hay algo que pueda hacer por ti?

Aunque no debes ofrecer algo que no estás dispuesto a hacer, la mayoría de las veces el quejumbroso no aceptará tu oferta. Generalmente la respuesta será “No, todo está bien”, o “No creo que haya algo que puedas hacer”. En ese momento respondes enfáticamente “¡Me avisas en cuanto me necesites!” y haces la transición a otra cosa.

Nadie considera pertido lidiar con pesimistas. Pero por lo menos ahora no tienes que esconderte rápidamente de ellos cuando los encuentras en la tienda, la fiesta o la oficina. Puedes hablarles de frente sabiendo que estás armado con siete nuevas herramientas para combatir su negatividad.

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Traducción: Laura Briones | Original: The Muse.com

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Publicado en Miscelánea