Cómo hacer conservas caseras de forma rápida y fácil

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por Kike Pérez
el 26/10/2016 en Trucos

Los frascos de conserva son un excelente sistema de conservación para nuestros alimentos, sencillo, rápido, económico, extremadamente polivalente y de larga duración.

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Las conservas caseras pueden usarse para envasar nuestras frutas y verduras de temporada, encurtidos, mermeladas y guisos evitando su deterioro y con total seguridad. Además, al ser totalmente caseras, evitaremos el desperdicio de comida, el uso de conservantes, los altos niveles de azúcar y sal de otras marcas comerciales. Y, por si esto fuera poco, ahorraremos dinero y ganaremos espacio en nuestro congelador.

Como ves, todo son ventajas. ¿A qué esperas para empezar a hacer tus propias conservas?

Los tarros y el baño maría

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Mucho mejor que las latas de conserva, los tarros de cristal son la herramienta básica de cualquier conservero casero. Entre sus ventajas podemos destacar:

  • Son fáciles de almacenar.
  • Existe una amplia variedad de formas y tamaños.
  • Son baratos, incluso gratuitos si reutilizamos los envases comerciales de legumbres y otro productos.
  • Son ecológicos. Se pueden lavar y reutilizar muchas veces antes de tirarlos, y están hechos de vidrio reciclado, por lo que su impacto medioambiental es mínimo.

La segunda cosa que un conservero casero debe aprender es a manejar la técnica del baño maría y la olla a presión. 

El baño maría es una técnica de vacío por calor, en la que el tarro cerrado se sumerge en una olla con agua hirviendo durante unos 20 minutos. Este proceso elimina el aire del interior del tarro y realiza el vacío, lo que permite conservar el alimento durante mucho tiempo. Este método es ideal para alimentos con alta acidez, tales como: mermeladas, jaleas, frutas, verduras, rellenos de frutas, salsas, salsa de tomate y otros, normalmente en crudo.

Si quieres saber más sobre este milenaria técnica y su inventora, te recomiendo leer qué es el baño maría y quién era la tal María.

La técnica de la olla a presión es solo un baño maría realizado en el interior de la olla a presión, lo que hace que el conjunto alcance una temperatura más alta. Este otro método está recomendado para alimentos con una baja acidez, como guisos de legumbres, carnes, pescados, aves y verduras cocidas.

Instrucciones

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1. Lava los tarros con agua caliente y jabón y esteriliza sus tapas en agua hirviendo.

2. Rellena los tarros con los alimentos que desees conservar. Puedes rellenarlos:

  • Envasado en crudo: Muy utilizado para frutas delicadas y consiste en introducir la fruta cruda debidamente acondicionada (pelada, troceada, etc.) en el envase y añadir almíbar muy caliente (no hirviendo). A continuación se cierran los tarros y estarán listos para su tratamiento en el baño maría.
  • Envasado en caliente: Consiste en meter el alimento caliente en el envase y luego agregar el líquido (agua, almíbar, zumo) también muy caliente, se cierran los tarros y quedarán listos para el baño maría. Este método es recomendable para las frutas menos ácidas y tomates.

No olvides dejar un pequeño espacio libre en el tarro de conserva, normalmente el espacio de abertura a rosca. Esto es porque un tarro totalmente lleno podría estallar. En el caso de verduras troceadas, no importa rellenar el tarro hasta arriba porque cuando la verdura se ablande durante la cocción el espacio necesario aparecerá. Importantísimo que no queden burbujas de aire en el interior. Si las hubiera utiliza una varilla para eliminarlas.

3. Coloca los tarros en una olla con agua hirviendo y espera el tiempo requerido. El tiempo puede variar, según la altitud del nivel del mar en tu zona.

Los tarros no deben tocar directamente la base de la olla, se debe colocar un protector o rejilla que los levante medio centímetro. También deben estar separados entre sí 2 o 3 centímetros.

La olla debe cubrir los tarros en unos 3 centímetros y dejar el mismo espacio de aire libre sobre ellos. Si no es así, el tamaño de la olla no se adecúa al de los botes y deberás buscar una olla más grande o pequeña, según el caso.

4. Extrae los tarros una vez haya transcurrido el tiempo indicado, y deja que se enfríen. Cuidado, no te quemes.

5. Comprueba, presionando las tapas, que los tarros han logrado hacer el vacío de forma correcta. Si suena “pop“, no se ha logrado y deberás consumir ese tarro en unos días.

6. Etiqueta todos los tarros, indicando claramente la fecha de envasado. Las conservas caseras pueden aguantar entre 6 y 9 meses sin problema. Antes de consumir comprueba que el vacío no se haya roto: si la tapa del tarro hace “pop” cuando se presiona, la conserva no se puede consumir.

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A continuación os dejamos un breve vídeo donde os mostramos cómo aplicar esta técnica con verduras crudas como, por ejemplo, calabacines.

Video: VIVIR EN EL CAMPO

Artículo realizado por la Voz del Muro

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