No hace falta planear una complicada jugarreta para hacerle una buena broma a alguien. A veces es suficiente con estar en el lugar adecuado, en el momento oportuno… sin que la vícitma lo sepa. Imagina que estás lavándote el pelo con champú tranquilamente en unos vestuarios y por más que te lo aclaras no eres capaz de conseguirlo, siempre sale espuma, pero tu no paras de aclarártelo y aun así sigue saliendo espuma…

Original: Shideh Naderi

Publicado en Miscelánea