El piropo es un arte, a todos nos gusta que nos digan lo guapos que vamos hoy o lo bien que nos queda este peinado o aquellos pantalones. Hasta ahí estamos de acuerdo todos. El problema es que a veces hay personas que no saben donde está el limite entre lo soez y lo agradable.

Hay gente que incluso llega un paso más allá y traspasa la frontera entre lo puramente desagradable y lo que es delito. El objetivo principal de un piropo es hacer sentir bien a la persona que recibe el mismo pero parece que ciertos individuos no tienen claro ese concepto.

Cosmopolitan ha hecho un pequeño experimento en el que podemos ver las reacciones de unos chicos al presenciar una grabación donde sus parejas pasean por la calle y reciben todo tipo de piropos, alguno agradable y otros totalmente fuera de tono. La verdad es que los novios se lo toman bastante bien, llegando incluso a sentirse orgullosos y felices de que a sus parejas les piropeen.

Creo que no llegan a ser totalmente conscientes de lo molesto e incómodo que puede llegar a ser sufrir un goteo constante de halagos, que muchas veces no son tan lindos como deberían.

Fuente: Cosmopolitan

Publicado en Miscelánea