Cuando hablamos de amor, hablamos de emociones, sentimientos. Las personas no tenemos un “manual de amor”, no hay reglas específicas y la razón muchas veces se deja a un lado, para dar rienda suelta a los sentimientos. Pero, qué ocurre cuando esos sentimientos son vulnerados, cuando la persona de la que estamos enamorados/as nos controla, chantajea, intimida.

Desde hace un tiempo no paramos de oír que los celos son síntomas de amor de querer o estar enamorada de alguien. Sin embargo, desde nuestro punto de vista psicológico implican una falta de autoestima, pérdida de confianza tanto en uno mismo como en la pareja incluso una necesidad de control. Aquí es donde empiezan los problemas cuando esa persona que queremos, controla nuestro móvil, nuestra forma de vestir incluso con quién salimos se genera además una dependencia emocional a la otra persona debido a los mensajes que envía como “sin mí no vas a hacer” o “qué vas a hacer tú sin mí” incluso una comunicación basada en el chantaje emocional “no voy a poder seguir sin ti”, “no me dejes porque me muero”.

Lo que ocurre en muchas ocasiones, es que las personas que estamos dentro de una “relación tóxica”, no somos conscientes de ello, nuestro entorno, familia y amigos pueden avisarnos, pero “no lo vemos” o nos negamos a admitir que esto mismo esté ocurriendo. ¿Qué nos lleva a actuar de esta forma? Son varias las razones;

• Pensamos que nuestra pareja va a cambiar, ya que nos queremos.

• A otras personas nos da miedo la soledad, nos da “pena” ver a otras personas sin pareja, creemos que no tener pareja, es sinónimo de estar solos. Quizá pensamos que es mejor mantener este tipo de relación, en la cual no somos felices, antes que no tener ninguna.

• Podemos sentirnos inseguros, con baja autoestima.

Puede que en nuestro día a día seamos personas fuertes, constantes en nuestro trabajo y relaciones de amistad, pero que en lo que se refiere a relaciones de pareja no mostremos esa determinación o fortaleza y solo por ver a la otra persona feliz, nos volvemos sumisos. No queremos encontrarnos mal, sufrimos ante la situación que vivimos con nuestra pareja y dejamos de expresar esos sentimientos, cedemos ante sus deseos y su control.

¿Cómo poner fin a una “relación tóxica”?

Lo primero es quitarte la venda de los ojos. La negación era la protagonista de todo, ahora somos conscientes de lo que nos ocurre, de los chantajes, celos, humillaciones y momentos en los que nos hemos encontrado muy tristes. Una vez seamos conscientes de la situación y tengamos voluntad, podemos empezar a dedicarnos a nosotros mismos. Esto mejorará nuestra autoestima y cada vez seremos capaces de poner más límites ante los deseos, celos y chantajes.

Este tipo de relaciones nos llevan a un desgaste emocional muy fuerte. Tenemos que trabajar nuestra autoestima y saber que no siempre es bueno tener pareja, si eso significa sentirse más solo que si no la tuviésemos o quizá sentirse infeliz y sin capacidad de decisión. El amor no es implica quererse a uno mismo.

Publicado en Salud
Fuentes consultadas:
https://www.facebook.com/masquepalabraspsicologia/