Internet ha revolucionado la forma de comprar. Actualmente, podemos adquirir cualquier cosa que necesitemos sin movernos de la comodidad de nuestro hogar, tan solo conectarnos a la página adecuada.

Además, en la red tenemos la ventaja de poder contrastar los precios casi instantáneamente, pudiendo así elegir la oferta que más se ajuste a nuestro presupuesto.

En este sector llevan tiempo proliferando las páginas chinas. Su máxima baza es que los precios son tan absurdamente bajos que a veces provocan en nosotros un acto de compra impulsiva con tan solo ver la imagen del artículo.

Todos deberíamos saber ya que las fotografías de estas paginas están pensadas para mostrarnos la mejor cara de un producto, llegando incluso a ser “ligeramente” diferentes de lo que recibimos en nuestras casas.

Pero ¿qué pasa cuando vas a comprar un flexo como el de la siguiente fotografía y no lees la descripción del artículo?

flexo chino

Es una lámpara de estudio, no debería haber mucho que mirar. Lo máximo que nos podría suceder es que venga de otro color o, tal vez, que no traiga la bombilla.

Pero no, amigos y amigas. Hay que mirar siempre las descripciones y, si no las entendemos, debemos utilizar un traductor online para saber siempre lo que compramos. Así, en caso de tener que recamar, podremos hacerlo teniendo razón. Si no, luego pasan cosas como esta:

flexo chino diminuto

Que la forma y el color no sean ni remotamente parecidos a los de la imagen puede ser motivo de cabreo, no digo que no, pero que el tamaño sea tan minúsculo como para una casa de muñecas… Lo peor de todo es que esta sorpresa nos la habríamos ahorrado con tan solo mirar un poco la descripción del producto.

Recordad, siempre que compréis por internet, informáos bien de lo que vais a adquirir, que sienta muy mal cuando llega a tu casa algo que no se parece a lo que esperabas.

Fuente: Fishki, Artículo por La voz del muro

Publicado en Miscelánea