Los chimpancés han sido usados para pruebas de laboratorios durante muchos años. Confinados en jaulas metálicas, estos simios era arrancados de su hábitat natural para sufrir todo tipo de experimentos que, en su mayoría no tenían en cuenta su bienestar.

Afortunadamente, desde finales de los 90 se tomó conciencia de su sufrimiento y la presión mediática obligó a desarrollar nuevas formas experimentación que no incluyesen pruebas con simios. A día de hoy, aún se siguen utilizando estos animales siempre que no existan otras especies o métodos alternativos, pero poco a poco esta práctica acabará extinguiéndose.

Hoy os traemos un vídeo en el que se puede ver a 38 de estos chimpancés y su reacción al ser puestos en libertad. Después de estar encerrados en jaulas de laboratorio durante 30 años, los simios del vídeo ven la luz solar y sienten la hierba bajos sus pies.

Algunos de ellos fueron arrancados de la selva cuando aún eran tan solo unas crías, otros nacieron confinados en una cárcel. Su forma de actuar cuando son liberados en su nuevo hogar es, sencillamente, conmovedora.

Como si de unos reclusos que salen por primera vez al patio se tratara, estos grandes simios se emocionan al pisar el suelo del refugio de animales. Con un poco de suerte, la mayoría aún vivirá otros 30 años más. Aquí estarán seguros y en compañía de otros chimpancés.

Fuente: EVOLVE Campaigns, artículo por La Voz del Muro

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