Navegando por la red hemos descubierto una curiosa y descorazonadora crónica sobre la irresponsabilidad y los caprichos de la raza humana, y cómo otras especies pagan las consecuencias de nuestras malas decisiones.

Los mejores sucesos de la historia del hombre han sido aquellos en los que las personas han intentado superarse y ser mejores, no aquellos que respondían a intereses económicos, impulsos caprichosos y sin sentido. Lamentablemente ésta es de las segundas.

Conoce y honra la memoria de Kenny, el tigre blanco con Síndrome de Down.

Kenny, un ser inocente.

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Kenny, que así se llamaba este singular ejemplar de tigre blanco nació en cautividad en el “refugio” para animales de Eureka Springs, Arkansas, EE.UU, como parte de un experimento.

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Los zoológicos, ese negocio que hace dinero a costa de encerrar, explotar y exhibir animales inocentes, saben reconocer una buena inversión, por eso aprecian a los tigres blancos, en especial aquellos que poseen ojos azules. 

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Sin embargo el número de tigres blancos no ha dejado de menguar a lo largo de los años, por lo que la variedad génetica es muy limitada y muchos cachorros nacen con problemas de salud.

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Fue entonces cuando este refugio de Arkansas y sus especialistas pensaron que podrían modificar el ADN para obtener tigres blancos de ojos azules sin esfuerzo, el resultado fue Kenny.

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Kenny no sólo tenía Síndrome de Down, tambien sufría problemas en su mandíbula, dentadura, desarrollo mental y diversos problemas físicos. Aunque vivió en paz y obtuvo buenos cuidados, murió en 2008 de cáncer.

¿Existen animales con Síndrome de Down?

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La respuesta más corta y contundente es: NO, en la naturaleza no se han encontrado animales con esta anomalía genética. Pero como bien dijimos al principio, Kenny no nació de forma natural.

Todos los seres vivos estamos compuestos por distintas combinaciones de genes, los cuales se agrupan formando cromosomas y conforman nuestro ADN.

Lógicamente, no todos los seres vivos tenemos el mismo número de cromosomas. De hecho, cada especie presenta un número característico: 5 la mosca, 38 el gato y el tigre, 40 el cerdo, 46 el ser humano, 78 el perro… Es importante señalar que no existe relación directa entre el número de cromosomas y el tamaño o desarrollo evolutivo de las especies.

Por citar algunos datos curiosos, hay especies muy diferentes entre si pero con el mismo número de cromosomas: por ejemplo, la liebre tiene 46, como el ser humano. En cambio,  nuestros “primos” evolutivos, el chimpancé, el orangután y el gorila tienen 48 pares, los mismos que tiene una patata.

En laboratorio.

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Teniendo en cuenta que el Sínrome de Down es una alteración genética provocada por una trisonomía en el par 21, (es decir donde debería haber 2 “paquetes de genes o cromosomas” encontramos 3), podemos afirmar que de provocarse esta trisonomía en otros animales podríamos hablar de la misma alteración.

Aunque según la especie la información genética no siempre se configura en el mismo par de cromosomas, los científicos pueden identificar los patrones. Por ejemplo, durante las investigaciones con ratones de laboratorio se ha encontrado que en su cromosoma 16 hay una buena cantidad de genes similares al del cromosoma 21 humano y, además, ordenados de una manera parecida.

Es por eso que los científicos han forzado esta trisonomía en ratones, para poder llegar a comprender nuestro Síndrome de Down humano en el laboratorio.

Por tanto y aunque no es el mismo, los expertos apuntan a que Kenny tambien sufría una trisonomía en uno de sus genes. Por desgracia, Kenny saltó a los medios de comunicación mucho después de su fallecimiento y para entonces sus restos ya habían sido incinerados antes de poder realizar pruebas más concienzudas.

Fuente: krazyinfo.com y downberri.org

Publicado en Animales