Seguramente no hayas oído hablar mucho de este efecto, por lo menos los lectores y lectoras cuyos trabajo y/o estudios no tengan nada que ver con la física. Pero que no hayas oído hablar de el no quiere decir que no lo hayas presenciado en más de una ocasión sin saber que eso que veis, tiene un nombre científico.

¿Os acordáis de cuando un futbolista le da una patada a una pelota y esta gira y se tuerce en el aire como por arte de magia? ¿o cuando un pitcher de béisbol lanza una bola con efecto y se mueve para todos lados desafiando la lógica? Esto amigos/as es debido al efecto Magnus.

¿Cómo funciona el Efecto Magnus?

En el vídeo vais a ver más claro cómo funciona pero os diré que la bola, al estar en rotación, crea un flujo de aire a su alrededor que favorece este efecto. Hay que aclarar que esta peculiaridad solo se produce si el objeto está rodeado de un fluido, (aire, agua, etc…) por lo que en el vacío, como por ejemplo el espacio, no se produciría.

La rotación a una determinada velocidad hace que, por un lado de la pelota, el aire gire más rápido y en la misma dirección que gira la pelota, mientras que por el otro lado la dirección del aire va en contra del giro y es relativa. Se crean entonces unas corrientes que hacen que la esfera tienda a cambiar su dirección lógica de una forma casi ortopédica. En distancias cortas y a poca velocidad el efecto es apenas perceptible, pero en cuanto la pelota empieza a girar a muchas revoluciones y la distancia en la que hace esto se alarga, las consecuencias del Efecto Magnus se empiezan a manifestar de forma cada vez más clara.

efecto magnus

Este efecto fue observado por Thomas Edison pero no fue hasta que el físico y químico alemán Heinrich Gustav Magnus lo estudiara unos años después, que se supo el porqué de sus consecuencias. En honor a este científico se bautizo a este fenómeno como Efecto Magnus.

En la vida diaria lo vemos más a menudo de lo que pensamos y ahora sabemos el porqué. La próxima vez que, jugando al ping pong, os marquen un punto porque la pelota os haga un quiebro o en tenis parezca que la bola tiene vida, podréis echarle la culpa a Magnus y a su efecto “puñetero”.

Fuente: IFL Science

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