La racha de parir novelas del llamado coloquialmente “el rey del misterio“, Stephen King, marcha a un ritmo vertiginoso. La última obra del escritor de Maine nos traslada a un parque de atracciones con una atracción maldita, un fantasma inhóspito que busca que alguien esclarezca lo que ocurrió en el pasado y una historia de amor prematura. Devin Jones es un universitario que consigue trabajo en “Joyland“, un parque temático antiguo que aguarda muchos secretos que están a punto de salir a la luz. Una historia de misterio pero nada de terror, un drama emotivo que compensará al lector con una historia pausada pero satisfactoria. La narración es lenta, el desarrollo va de más a menos, dejando de lado el lado oscuro y misterioso de la trama en detrimento de un previsible romance entre personajes. Como previsible es también el desenlace, a pesar de intentar regatear las ideas que se va haciendo el lector a cada página de quién es el susodicho asesino, al final dejará la sensación de “amigo, no me engañes que me lo imaginaba”.

Se lee muy fácil, los personajes son sencillos, consta que King no se ha estrujado demasiado la cabeza a la hora de desarrollarlos como nos tiene acostumbrados en sus novelas más famosas. Realiza una interesante descripción sobre los feriantes y todo lo que se cuece alrededor de una feria como el vocabulario de los mismos, sus tareas, etc. Deja entrever un profundo trabajo de documentación para remarcar la personalidad de los feriantes. Uno de los puntos negros de la novela es la perdida del enigmático hilo principal (el asesinato de una chica y búsqueda del asesino) por una trama secundaria amorosa, encontrando la emotividad del lector mediante la calidad humana del protagonista sin llegar a ser pedante. Como ya he comentado con anterioridad, el final peca de previsible y precipitado contando los hechos de forma apresurada.

Un novela amena que se termina en un suspiro ya que no es muy extensa, con un desarollo atractivo que va de más a menos por la falta de suspense en los capítulos finales y con un desenlace precipitado. Aún así, la forma de describir personajes, localizaciones y forma de vida sureña de King sigue intacta y hará pasar un buen rato al lector mientras se adentra en el misterio que esconde el parque de atracciones “Joyland”.

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Fuentes consultadas:
http://sanitariumofculture.blogspot.com.es/2014/03/critica-literaria-joyland-stephen-king.html